Valencia, 26 de noviembre de 2025-. Colombia cumple nueve años de paz con las FARC pero no con las disidencias. Más de 11.000 excombatientes de las FARC siguen su proceso de reincorporación a la vida civil, calificado por la ONU como un éxito.
Sin embargo, varios miles retomaron las armas y conforman bloques disidentes que continúan ejecutando acciones violentas y financiándose con narcotráfico.
Estas disidencias operan tanto en zonas urbanas como rurales, utilizando explosivos y generando inseguridad, además de afectar la imagen del proceso de paz.
Colombia cumple nueve años de paz con las FARC pero no con las disidencias
El gobierno de Gustavo Petro abrió mesas de diálogo con los disidentes buscando reducir la violencia y avanzar en desarme.
Algunas facciones, como el Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF), han logrado acuerdos parciales, incluyendo dejar de reclutar menores de edad.
No obstante, investigaciones periodísticas sugieren posibles infiltraciones de seguridad en el proceso, involucrando a un general del ejército y un funcionario de inteligencia.
Petro ha calificado las acusaciones como falsas, pero ordenó un examen forense de los chats y documentos que sustentan la denuncia.
El mandatario advirtió al líder del EMBF alias «Calarcá» que actuará si se usó el proceso de diálogo para delinquir.
Impacto social y político
El escándalo genera un fuerte remezón político en medio de la política de «paz total» que impulsa Petro con varios diálogos simultáneos.
La violencia ha provocado desplazamientos forzados de miles de civiles y ha afectado a los excombatientes que pasaron a la legalidad.
Desde la firma del acuerdo de paz, 481 excombatientes han sido asesinados, según la misión de la ONU en Colombia.
La ONU advierte que una implementación más eficaz del acuerdo podría haber prevenido la violencia actual de las disidencias y otros grupos ilegales.
