Cierre del estrecho de Ormuz eleva la tensión global en los mercados energéticos. El reciente cierre del estrecho de Ormuz, tras la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha generado grandes incertidumbres en los mercados internacionales. Este estrecho, crucial para el tránsito de petróleo y gas, es responsable de más de una quinta parte del crudo mundial, y su bloqueo ha afectado considerablemente el precio del barril de Brent, que subió un 7% este lunes, alcanzando su mayor avance en casi nueve meses.
Irán ha advertido que cualquier intento de atravesar el estrecho será enfrentado con fuego por parte de la Guardia Revolucionaria, lo que ha generado caos en los mercados. Actualmente, más de 150 buques petroleros se encuentran atrapados en ambos lados del estrecho, a la espera de que se restablezca el paso.
El cierre de Ormuz también afecta directamente a varios países, especialmente a China, que recibe alrededor del 25% del petróleo de la región. Los países exportadores de crudo, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin y Kuwait, dependen en gran medida de esta vía para exportar su petróleo, y el bloqueo ha obligado a Arabia Saudí a reducir su capacidad de exportación a la mitad, al depender de un oleoducto alternativo.
Cierre del estrecho de Ormuz eleva la tensión global en los mercados energéticos
Este conflicto ha provocado una fuerte sacudida en los mercados del gas, siendo China nuevamente el principal afectado, ya que el suministro de gas licuado de los países de Oriente Medio tiene un destino mayoritariamente asiático. Además, el suministro de gas y petróleo desde esta zona tiene repercusiones también en Europa, aunque los países de la UE están menos expuestos gracias a la diversificación de sus proveedores.
En cuanto a Europa, la preocupación por el impacto del cierre en el suministro energético revive los recuerdos de la crisis energética de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, los países de la UE cuentan con una mayor protección al diversificar sus fuentes de petróleo, principalmente desde Noruega y Estados Unidos. A pesar de ello, las subidas de precios ya están afectando el mercado, con un aumento del 40% en el costo del gas en el Viejo Continente.
El impacto global de estos eventos aún está en desarrollo, y la estabilidad económica mundial podría verse seriamente comprometida si el cierre de Ormuz persiste.
