Valencia, 30 de octubre de 2026-. Reportaron que Rusia está cerca de instalar un gigantesco radar que podría ampliar la vigilancia sobre Europa.
La instalación se encuentra cerca de Gvardeysk, en el exclave ruso situado entre Polonia y Lituania. Según diversos informes citados por Deutsche Welle (DW), la estructura está prácticamente terminada, aunque el Kremlin no ha confirmado oficialmente su construcción.
El complejo cuenta con tres brazos radiales de más de 500 metros de longitud cada uno. Desde el aire, su diseño destaca en una zona boscosa y forma una estructura de grandes dimensiones.
El experto en seguridad y comandante retirado lituano Vaidotas Malinionis explicó a DW que el sistema podría detectar objetivos más allá de la curvatura terrestre. Su alcance estimado permitiría observar prácticamente toda Europa y la totalidad del territorio ucraniano.
Radar ruso podría detectar aeronaves y misiles
Los radares transhorizonte, conocidos como OTH por sus siglas en inglés, están diseñados para vigilar objetivos a grandes distancias. De acuerdo con los informes, el nuevo complejo permitiría detectar movimientos de aeronaves y misiles balísticos, además de interceptar comunicaciones satelitales.
«El objetivo y la finalidad de este radar son observar blancos a larga distancia y proporcionar capacidades de alerta temprana», explicó Malinionis a DW.
El especialista aclaró que todavía no se conoce si el sistema estará en condiciones operativas de cumplir esas funciones. Sin embargo, confirmó que la estructura se encuentra en construcción.
El diario británico The Times, que cita información de la empresa tecnológica de defensa ICEYE, señala que estos sistemas también están destinados a detectar e interferir señales electrónicas.
Malinionis indicó que podrían utilizarse para obtener información sobre objetivos específicos. También permitirían detectar movimientos de tropas de la OTAN con mayor anticipación ante una eventual crisis en el flanco oriental de la Alianza.
Kaliningrado refuerza sus capacidades de guerra electrónica
La analista geopolítica letona Evija Djatkovica advirtió que la recuperación de esta tecnología soviética podría reducir las brechas en la detección de objetos que vuelan a baja altura.
Esto tendría consecuencias para las estrategias de defensa regionales, especialmente ante la incorporación cada vez mayor de drones a los conflictos militares.
ICEYE considera que la ampliación de los radares transhorizonte confirma la transformación de Kaliningrado en un centro de sensores militares avanzados y sistemas de guerra electrónica, según el informe de The Times.
Djatkovica describió el nuevo radar como una señal de la competencia entre Rusia y la OTAN por la supremacía militar y el control de la región del mar Báltico.
La especialista también alertó sobre el riesgo de una mayor militarización de ambas partes. En ese escenario, señaló que un ataque preventivo podría convertirse en una opción para impedir que el adversario alcance una ventaja militar considerada inaceptable.
Más instalaciones militares en el exclave ruso
El complejo de Gvardeysk no sería la única instalación de vigilancia en expansión. Según el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, ICEYE identificó otro conjunto de antenas circulares a unos 50 kilómetros al oeste de esa localidad, cerca de Chernyakhovsk.
Los informes también señalan que más de 20 instalaciones de señales y guerra electrónica están distribuidas por Kaliningrado.
Además, imágenes satelitales muestran la construcción de nuevos refugios para aviones de combate en el aeródromo militar de Kaliningrado-Chkalovsk. Otras imágenes revelan plataformas de lanzamiento en el emplazamiento de misiles antiaéreos móviles S-400 de Baltiysk.
Estos indicios apuntarían a una ampliación de las capacidades militares rusas en el territorio, aunque la información disponible no confirma el estado operativo de todas las instalaciones.
Kaliningrado representa un punto estratégico por su ubicación entre dos países miembros de la OTAN y por el arsenal nuclear que Rusia mantiene en la región.
Moscú ya ha advertido que estaría dispuesta a recurrir a armas nucleares si la Alianza Atlántica intentara bloquear el exclave.
Djatkovica considera que la ubicación geográfica de Kaliningrado permite a Rusia proyectar amenazas sobre buena parte de las capitales europeas. El alcance del nuevo radar, añadió, podría extender la vigilancia y las capacidades militares rusas hacia regiones del norte y el oeste de Europa.
