Valencia, 10 de noviembre de 2025-. Científicos descubrieron una colosal telaraña en Grecia. La cueva del Azufre, situada en la frontera entre Grecia y Albania, esconde una red de seda de más de cien metros cuadrados.
Esta estructura alberga aproximadamente 111.000 arañas que prosperan en completa oscuridad y aire cargado de azufre.
El hallazgo ocurrió en 2022, cuando espeleólogos de la Sociedad Espeleológica Checa exploraban la región.
Posteriormente, el biólogo István Urák lideró varias expediciones para estudiar la telaraña y su singular ecosistema.
Científicos descubrieron una colosal telaraña en Grecia
Según los investigadores, la telaraña comienza a unos 50 metros de la entrada y se despliega a lo largo de una sección estrecha y de techo bajo.
La magnitud del hallazgo ha sido comparada con una estructura capaz de «atrapar una ballena», según medios especializados.



Convivencia insólita de especies
La telaraña es habitada por 69.000 Tegenaria domestica y 42.000 Prinerigone vagans, especies que normalmente son solitarias.
Nunca antes se había documentado que convivieran de manera colonial en un mismo espacio, lo que convierte este fenómeno en un caso excepcional.
Los científicos señalan que la ausencia de luz podría haber favorecido esta coexistencia pacífica, donde las T. domestica construyen la red y las P. vagans se integran como inquilinas.
Este comportamiento extremo se desarrolla en un entorno aislado y con poca interferencia externa.
Una cadena alimentaria única
Lo más sorprendente es que las arañas no dependen de insectos externos, sino de especies nacidas dentro de la cueva.
La base de la alimentación es quimioautotrófica: bacterias que metabolizan compuestos de azufre generan energía que sustenta toda la cadena trófica.
Larvas de mosquitos quironómidos se alimentan de estas bacterias y, a su vez, sirven de alimento a las arañas.
Estudios genéticos revelan diferencias significativas con sus parientes de superficie, mostrando adaptación y plasticidad genética en condiciones extremas.
