Chevron operará en Venezuela bajo nueva licencia: pagará con crudo y no con dinero. El cambio impuesto por Washington agrava la escasez de divisas y amplía la brecha cambiaria en el país
Chevron, el principal actor energético estadounidense en Venezuela, recibió una nueva autorización de Washington para continuar sus operaciones en el país, aunque bajo una condición inédita: pagar al gobierno venezolano con crudo, no con dinero.
Un permiso con condiciones
La medida, aprobada a finales de julio por la administración de Donald Trump, modifica el esquema vigente desde 2022, cuando Chevron reanudó parcialmente sus actividades tras el embargo petrolero impuesto en 2019. Desde ahora, el gigante energético entregará petróleo como forma de pago, lo que elimina el flujo de divisas hacia el Estado venezolano.
Chevron produce más de un tercio del petróleo del país y había sido una de las principales fuentes de ingreso en dólares para Caracas, en medio de las dificultades de la estatal PDVSA para comercializar su producción en mercados sancionados.
Chevron operará en Venezuela bajo nueva licencia: pagará con crudo y no con dinero
Según la economista Tamara Herrera, dejar de percibir dólares a cambio de crudo “obliga al gobierno a revender ese petróleo a precios reducidos”, afectando sus ingresos. Además, Chevron ya no inyecta las divisas que antes generaban cierta estabilidad cambiaria.
El analista Elías Ferrer señaló que, aunque el nuevo esquema reduce la circulación de bolívares provenientes de Chevron, ha profundizado el colapso del tipo de cambio, con una brecha superior al 40% entre el mercado oficial y el paralelo.
Efectos sobre la población
La pérdida de reservas y el debilitamiento del bolívar reactivaron una espiral inflacionaria que golpea el poder adquisitivo. “El gobierno dejó de quemar dólares para sostener la moneda”, explicó Ferrer, lo que acelera la devaluación.
Analistas coinciden en que el cambio de licencia no es la causa principal de la crisis, sino un reflejo de la fragilidad estructural de la economía venezolana tras años de dependencia petrolera y mala gestión financiera.
