Chevron mantiene solidez pese a tensiones con Venezuela. La energética estadounidense Chevron se ha mantenido firme ante la volatilidad de los precios del petróleo y las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, cumpliendo su objetivo de devolver valor a los accionistas.
Las operaciones de Chevron en Venezuela están en el foco debido a los vaivenes en las sanciones aplicadas por Washington. Sin embargo, estas representan solo una fracción menor de la producción total de la empresa, lo que limita su impacto financiero y mantiene bajo el riesgo geopolítico.
Las acciones de Chevron subieron un 3% en 2025, lejos del 14% registrado por el índice S&P 500. Este rendimiento refleja la cautela de los inversores ante las variaciones en las ganancias y dudas sobre el potencial de crecimiento, incluso con un precio del petróleo favorable.
Chevron mantiene solidez pese a tensiones con Venezuela
En 2025, la compañía devolvió más de US$ 25.000 millones a los accionistas mediante dividendos y recompra de acciones, pese a una caída del 3,6% en sus ingresos interanuales, hasta US$ 187.000 millones. En el último trimestre, facturó US$ 48.000 millones, con una baja del 1,5% respecto al año anterior.
Chevron prioriza el retorno de efectivo excedente por encima del crecimiento basado en mayor producción. Su programa de recompra permite gastar hasta US$ 20.000 millones anuales, reduciendo el número de acciones en circulación y preservando la flexibilidad financiera.
La cartera de exploración y producción se orienta cada vez más a activos de menor costo, mientras que refinación y productos químicos aportan diversificación en escenarios de precios bajos. La inversión de capital se mantuvo entre US$ 15.000 y US$ 17.000 millones, con un margen operativo del 8,1%.
La compañía generó cerca de US$ 32.000 millones en flujo de caja operativo, con un margen del 17%, y una ganancia neta de US$ 13.000 millones, equivalente a un margen neto del 6,8%.
En Venezuela, la exposición financiera de Chevron sigue siendo marginal. La producción en el país suramericano representa menos del 10% del total global y aporta una parte aún menor al flujo de caja consolidado.
Al cierre del último trimestre, la deuda fue de US$ 42.000 millones frente a una capitalización bursátil de US$ 290.000 millones, un ratio de endeudamiento conservador del 13,8%. El efectivo y equivalentes sumaron US$ 7.700 millones, otorgando mayor capacidad para enfrentar turbulencias geopolíticas sin afectar la rentabilidad de los accionistas.
Forbes destaca que, aunque Venezuela ocupe titulares, la inversión en Chevron se sustenta en la solidez del flujo de caja, asignación de capital cuidadosa y retorno para el accionista, más que en factores geopolíticos.
