Chatbots de IA entran al mundo de la salud. Con cientos de millones de personas usando chatbots, las empresas tecnológicas han lanzado programas específicos para responder preguntas de salud. En enero, OpenAI presentó ChatGPT Health, que puede analizar historiales médicos, aplicaciones de bienestar y datos de dispositivos portátiles. Anthropic ofrece funciones similares con su chatbot Claude.
Ambas compañías advierten que estos programas no sustituyen la atención profesional y no deben usarse para diagnosticar enfermedades. Sirven para resumir resultados médicos, preparar consultas y analizar tendencias de salud.
Información más personalizada que Google
Los expertos consideran que los chatbots pueden ofrecer información más útil que una simple búsqueda en internet. La IA puede tener en cuenta historial médico, recetas, edad y notas del médico, lo que permite respuestas más personalizadas. Sin embargo, los usuarios deben proporcionar datos precisos y completos para mejorar la eficacia del chatbot.
Chatbots de IA entran al mundo de la salud
Los especialistas advierten que ante síntomas graves, como dificultad para respirar, dolor en el pecho o fuertes dolores de cabeza, hay que acudir inmediatamente a un profesional. Incluso para casos menos urgentes, los pacientes deben mantener escepticismo saludable y no tomar decisiones médicas solo con la información de un chatbot.
Riesgos de privacidad
Compartir datos de salud con chatbots no está protegido por la ley federal HIPAA, que aplica a médicos y hospitales. OpenAI y Anthropic aseguran que los datos de salud se mantienen separados y solo se usan con consentimiento del usuario.
Limitaciones y precisión
Pruebas independientes muestran que los chatbots pueden fallar al interactuar con personas reales, aunque identifican correctamente enfermedades en escenarios escritos el 95% de las veces. La comunicación y la información completa son clave para obtener respuestas fiables.
Segunda opinión digital
Una recomendación de expertos es consultar varios chatbots, similar a pedir una segunda opinión médica, para contrastar la información y reducir errores. A medida que estas herramientas evolucionen, podrían convertirse en asistentes más precisos y útiles para los pacientes.
