Cárceles saturadas y abandonadas revelan crisis penitenciaria en Bélgica. El sistema penitenciario belga enfrenta una dualidad crítica: mientras algunas cárceles sufren hacinamiento, otras permanecen vacías y en estado de ruina, lo que ha despertado cuestionamientos sobre su efectividad y funcionamiento.
Es el caso de la cárcel de Forest, en el barrio de Saint Gilles, cerrada en 2022. Desde entonces, la naturaleza ha invadido patios y pasillos, con vegetación y palomas que ocupan celdas y estancias, convirtiendo el lugar en un escenario desolador.
Proyecto de concienciación
La ONG 9m2, cuyo nombre hace referencia al tamaño estándar de las celdas, busca adecuar algunas instalaciones de Forest para crear un espacio que conciencie sobre el impacto de la privación de libertad y las dificultades de reinserción de los presos. Manuel Lambert, asesor jurídico y miembro de la organización, indicó que se planean actividades culturales y educativas sobre el sistema penitenciario.
Cárceles saturadas y abandonadas revelan crisis penitenciaria en Bélgica
Forest estuvo en funcionamiento desde 1910 hasta 2022, cuando cerró por el deterioro de su estructura. Solo una de sus cuatro alas es actualmente transitable, mientras que las demás presentan riesgo de desprendimientos. En el módulo más antiguo, destinado a mujeres, los presos hacían sus necesidades en cubos que aún permanecen en las celdas. Carteles de clases de idiomas y horarios diarios se conservan como vestigios de la vida carcelaria.
Algunos espacios de la antigua recepción se han convertido en viviendas pertenecientes a la Región de Bruselas, en tanto que otras prisiones cercanas, como la de Saint Gilles, enfrentan saturación. Según datos de julio de este año, Bélgica tiene 13.061 reclusos para 11.040 plazas, y en algunas celdas se amontonan entre tres y cuatro presos, algunos durmiendo en el suelo.
Críticas al sistema
La ONG 9m2 denuncia la falta de trabajadores sociales y psiquiatras, así como la elevada cantidad de presos preventivos que esperan juicio. También cuestiona las penas excesivamente largas para delitos menores. Lambert sostiene que la criminalidad se mantiene estable, pero la infraestructura y las decisiones judiciales sobre las condenas asfixian el sistema, priorizando el castigo sobre la reinserción y la dignidad humana.
La organización busca abrir las prisiones al público para generar conciencia sobre los efectos del encarcelamiento y fomentar una reflexión sobre el papel del castigo en la sociedad.
