Apagones en Cuba podrán afectar a más de la mitad de la isla este domingo. La empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba pronosticó para la tarde-noche de este domingo otra jornada de severos y prolongados cortes del fluido eléctrico. Ciertamente, las proyecciones técnicas indican que la desconexión simultánea afectará el sesenta y cuatro por ciento del territorio insular durante las horas pico. Por lo tanto, los ciudadanos de las diferentes provincias caribeñas enfrentarán serias dificultades para realizar sus actividades domésticas habituales en este período de máximo consumo. Asimismo, los informes técnicos elaborados por especialistas independientes confirman el progresivo colapso operativo del sistema y la agudización de la crisis energética en Cuba.
Déficit de generación y colapso del Sistema Electroenergético Nacional
Al respecto, la deficiente infraestructura de generación eléctrica de la isla caribeña experimenta una brecha gigantesca entre la oferta disponible y la demanda ciudadana. Por consiguiente, los despachadores de la corporación oficial prevén una capacidad máxima de mil ciento ocho megavatios frente a un requerimiento de tres mil doscientos. Sin embargo, el enorme déficit obligará a las autoridades del ministerio a retirar del circuito comercial un aproximado de dos mil sesenta y dos megavatios. Además, este racionamiento forzoso busca evitar un descalabro total y desordenado en las líneas de transmisión debido a la crisis energética en Cuba.
«El pasado martes se registró la tercera desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en una semana y la quinta en lo que va de año».
Efectivamente, los cortes del servicio sobrepasaron las veinticuatro horas continuas en varias barriadas populares de la capital del país durante los últimos días. Por este motivo, las poblaciones del interior de la república reportan la interrupción absoluta del suministro eléctrico hasta por dos jornadas consecutivas de forma recurrente. Por otro lado, los técnicos de las plantas estatales admiten que las afectaciones generales tocaron techos históricos del setenta y dos por ciento del territorio. Adicionalmente, el descontento de la población civil presiona a los administradores públicos encargados de solventar la crisis energética en Cuba.
Centrales termoeléctricas obsoletas y el impacto del asedio petrolero
Unidades de generación fuera de servicio por averías continuas
Por lo tanto, los datos operativos demuestran que ocho de las dieciséis unidades de generación termoeléctrica permanecen totalmente inactivas por roturas o mantenimientos. Por esa razón, el sistema pierde el soporte básico de una fuente industrial que aporta regularmente el cuarenta por ciento de la matriz energética. Adicionalmente, la falta de inversiones oportunas durante las últimas décadas aceleró el deterioro de los fierros y provocó averías masivas en los bloques térmicos. Por consiguiente, la obsolescencia tecnológica de las calderas nacionales impide estabilizar los flujos básicos, prolongando la crisis energética en Cuba.
Escasez extrema de combustibles importados para los motores diésel
Por otra parte, la escasez crítica de divisas dificulta la compra internacional de cargamentos de diésel y fueloil necesarios para los motores de generación. Ciertamente, el asedio petrolero de los Estados Unidos restringe la llegada de buques cisterna extranjeros, una política que las Naciones Unidas consideran ilegal. No obstante, el Ejecutivo cubano busca alternativas sustentables mediante el impulso de la energía solar con el apoyo financiero y tecnológico de la República de China. Por esa causa, la falta cruda de carburantes fósiles neutraliza los planes gubernamentales de contingencia ante la crisis energética en Cuba.
Contracción económica y balances de abastecimiento de crudo
Por lo tanto, la administración de la isla requiere algo más de cien mil barriles de crudo diarios para cubrir la demanda básica interna. Por esa razón, la producción petrolera nacional apenas aporta unos cuarenta mil barriles, obligando al Estado a buscar el resto de los recursos afuera. Adicionalmente, el último buque de origen ruso aportó setecientos treinta mil barriles en marzo, un volumen que solo abasteció al país por dos semanas. Sin embargo, los prolongados apagones paralizan las industrias manufactureras del Estado, consolidando el estancamiento derivado de la crisis energética en Cuba.
La paulatina reducción de las jornadas laborales en las oficinas públicas ralentiza el aparato administrativo y disminuye la productividad general de la nación caribeña. Por lo tanto, las proyecciones de los economistas internacionales sugieren una fuerte contracción del producto interno bruto del seis coma cinco por ciento este año. De esta manera, el país acumula pérdidas financieras milmillonarias que deterioran el poder adquisitivo de las familias y complican el panorama social interno. De esta forma, las autoridades caribeñas califican la coyuntura actual de extremadamente tensa, intentando administrar la crisis energética en Cuba.
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