Valencia, 2 de junio de 2025-. Acusado de la muerte de Liam Payne dio su versión de los hechos desde la cárcel.
Braian Nahuel Paiz (24) habló con GENTE. Es el camarero acusado de vender drogas. Supuestamente a Liam Payne (1993-2024). Contó su verdad desde la cárcel.
Después de meses de gestión, la alcaidía aceptó. Se programó una videollamada. Sin aviso, una llamada telefónica sorprendió. Agotó 30 minutos de tiempo.
El joven conoció al ex One Direction. En un restó en Puerto Madero. Cursaba el CBC para Diseño en la UBA.
En íntima conversación, Paiz relató. Cómo era el artista en la intimidad. Asegura que solo compartió droga personal. Reveló insistencias del músico.
Acusado de la muerte de Liam Payne dio su versión de los hechos desde la cárcel
También contó agresiones en prisión. Vive con otros 15 detenidos. Algunos lo tildan de «asesino». Él se considera inocente.
La historia íntima de Liam Payne. Cuarenta y ocho horas antes de morir. Según Braian Paiz, fue así: Creación musical y whisky.
También «menos de dos gramos de cocaína». Dos encuentros y una «nude». Y un retrato a mano alzada.
Paiz asegura que Payne era «solitario». Buscaba amigos e insistía. Quería llamar a «dos mujeres para intimidad».
Braian conoció a Liam en Cabaña Las Lilas. Un restó de Puerto Madero. Allí trabajaba en doble turno. «Se me acercó varias veces», dijo.
Siempre preguntaba por el baño. Pero quería interactuar con él. Le pidió su Instagram delante de su novia. Era la influencer Kate Cassidy.
«Hablamos por una cuenta paralela». Liam la creó solo para eso. «Nunca usamos WhatsApp, siempre Instagram». Después, fue por iCloud.
«En fiscalía me borraron localizaciones». «Pero tengo las capturas», asegura. La conexión escaló rápido. El artista lo invitó al hotel.
Suite del hotel Casa Sur. Paiz vivía en un entrepiso. En el Abasto, en una habitación de 5×5.
«Quería compartir drogas y llevé lo que me quedaba». Liam insistía en una idea. Luego la concretaría sin Braian. Con dos escorts de Gemidos.TV.
Interacciones entre ambos
«Él quería que llamemos chicas». «Me lo pidió varias veces», recordó. Paiz dijo no conocer a nadie. No era dealer ni proxeneta.
La primera visita fue el 2 de octubre. Estuvo una hora y media. Liam le mostró tres temas nuevos. Lo sorprendió el intercambio creativo.
«No podía creer estar viviendo un momento así». Habló de música, de soledad. Le dejó usar su computadora. Le sacó una foto para dibujarlo.
Dibujó sus ojos, nariz y boca. Le mostró un dibujo de un nene. «Creo que era su hijo», reconstruyó.
Segunda visita, dos días antes de la muerte. La carga emocional fue mayor. Hubo intimidad compartida. Pero no sexual.
Liam le envió fotos de contexto adulto. Dijo ser bisexual drogado. Le ofreció su Rolex, pero no aceptó. La visita terminó a las 8 AM.
«Me insistió para que me quede». «Pero yo tenía que ir a trabajar». Así concluyó el relato de Paiz.
