Valencia, 7 de septiembre de 2026-. Acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos deja en una incertidumbre financiera las inversiones que China tenía con Caracas.
El megacuerdo petrolero impulsado por la administración de Donald Trump en Venezuela —concediendo derechos a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), dirigida por Alejandro Betancourt— reconfigura drásticamente el tablero energético y asesta un golpe estratégico a la presencia de China en el país sudamericano.
Durante las últimas dos décadas, Pekín estructuró una sólida relación bilateral basada en préstamos masivos respaldados por crudo (superando los 60.000 millones de dólares) y acuerdos comerciales que hoy quedan severamente comprometidos ante el control preferencial adquirido por intereses alineados con Washington.
Acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos deja en una incertidumbre financiera las inversiones que China tenía con Caracas
Las consecuencias de este nuevo esquema se configuran en tres dimensiones críticas para el gobierno de Xi Jinping, comenzando por una pérdida financiera donde los bancos y prestamistas estatales chinos enfrentan un horizonte de cobro mucho más largo, incierto y condicionado por la nueva jerarquía de pagos sobre la producción fiscalizada ante una deuda pendiente estimada en al menos 10.000 millones de dólares.
A esto se suma una pérdida comercial, ya que las refinerías independientes chinas —que adquirían entre el 50% y el 89% de las exportaciones venezolanas de crudo pesado con atractivos descuentos transportados mediante la «flota en la sombra»— pierden acceso directo a barriles clave para sostener sus márgenes de rentabilidad ante la debilidad del mercado interno.
Finalmente, se concreta una pérdida geopolítica debido a que empresas chinas y rusas quedan desplazadas de los ricos yacimientos en el lago Maracaibo y la Faja del Orinoco (que abarcan 65.000 millones de barriles en reservas probadas), áreas que ahora operarán bajo los derechos a largo plazo otorgados a NABEP y con una participación directa del 35% por parte del gobierno estadounidense.
El reordenamiento del mercado de crudos pesados
Para compensar el déficit de crudo venezolano, que representaba hasta un 4,5% de las importaciones marítimas de China, las refinerías asiáticas se ven forzadas a migrar hacia alternativas más costosas provenientes de Canadá, Irak o Irán, encareciendo sus costos operativos.
