Valencia, 11 de septiembre de 2026-. A 25 años del atentado terrorista que destruyó las torres gemelas, Estados Unidos no ha podido acabar por completo con Al Qaeda.
El Departamento del Tesoro estadounidense eliminó al antiguo predicador yihadista de la lista administrada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
La medida implica el levantamiento de las restricciones financieras estadounidenses asociadas con esa designación.
Al-Muhaysini tuvo un papel relevante durante la guerra civil siria como predicador y asesor religioso vinculado al Frente Al Nusra.
También participó en el reclutamiento de combatientes y en la construcción de estructuras de poder relacionadas con esa organización.
El retiro de su nombre se produjo dentro de una serie de decisiones de Washington relacionadas con el nuevo enfoque hacia Siria.
A 25 años del atentado terrorista que destruyó las torres gemelas, Estados Unidos no ha podido acabar por completo con Al Qaeda
El 24 de agosto, el Tesoro confirmó además la eliminación de Hayat Tahrir al Sham (HTS) de la lista SDN.
El Departamento de Estado revocó igualmente la designación de Al Nusra como organización terrorista global especialmente designada.
HTS surgió a partir del Frente Al Nusra, antigua filial siria de Al Qaeda, aunque posteriormente rompió vínculos con la organización.
La decisión estadounidense forma parte de un proceso más amplio de acercamiento hacia las nuevas autoridades sirias.
Ese mismo día, Washington retiró a Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo después de 47 años.
La medida busca facilitar la reintegración económica del país y reducir obstáculos para las inversiones internacionales.
Al Qaeda perdió fuerza como estructura central
El retiro de sanciones contra Abdullah al-Muhaysini coincide con el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Durante este período, Al Qaeda perdió buena parte de la capacidad que tuvo bajo el liderazgo de Osama bin Laden.
Bin Laden murió en una operación estadounidense en Pakistán en mayo de 2011.
Desde entonces, la organización ha mantenido una estructura central más debilitada, mientras sus filiales regionales conservaron capacidad operativa.
Los expertos citados por Deutsche Welle destacan especialmente la actividad de grupos vinculados con Al Qaeda en África y Asia.
Entre ellos figuran Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), en el Sahel; Al Shabaab, en Somalia; y Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP).
Las filiales mantienen presencia regional
El debilitamiento del núcleo central no significó la desaparición de Al Qaeda.
La organización modificó progresivamente su estrategia y otorgó mayor importancia a las estructuras locales.
En regiones como el Sahel, sus grupos asociados han buscado establecer alianzas con comunidades y ampliar su influencia territorial.
Los especialistas citados por DW señalan que estas organizaciones encuentran mejores condiciones en países con instituciones débiles y conflictos internos prolongados.
También advierten que el movimiento yihadista ha perdido parte de su capacidad para atraer grandes cantidades de nuevos integrantes en Europa.
Sin embargo, esa pérdida de influencia no se reproduce de la misma manera en África y Asia.
Un cambio que genera atención
La eliminación de Abdullah al-Muhaysini de la lista SDN ocurre en un momento de profundas modificaciones en la política estadounidense hacia Siria.
Washington también ha retirado importantes sanciones contra el país y eliminado a HTS de determinadas listas estadounidenses.
La decisión no significa que Estados Unidos haya abandonado todas las medidas contra individuos o grupos vinculados con el terrorismo.
El propio Tesoro mantiene sanciones específicas contra otras personas y organizaciones relacionadas con Al Qaeda, el Estado Islámico y otras amenazas.
Veinticinco años después del 11-S, Al Qaeda conserva presencia regional, aunque con una estructura distinta a la que tenía en 2001.
El panorama actual combina un liderazgo central debilitado con filiales capaces de mantener influencia en territorios afectados por conflictos y fragilidad institucional.
