Transportistas exigen elevar el pasaje urbano a 70 centavos de dólar y amenazan con paralizar las unidades si los usuarios no pueden pagar. La Central Única de Autos Libres y por Puestos planteó la urgencia de establecer la tarifa del pasaje mínimo en al menos 70 centavos de dólar frente al monto vigente de 25 centavos de dólar que el Ejecutivo actualiza mensualmente.
El vicepresidente del gremio automotor, Hugo Ocando, expuso la severa crisis de rentabilidad que estrangula a los trabajadores del volante este miércoles 28 de octubre de 2026, señalando que las familias no pueden pretender que los conductores absorban los costes operativos sin percibir ingresos dignos.
La advertencia de paro y el dilema del poder adquisitivo
El portavoz del gremio de transporte reconoció la compleja realidad que atraviesa la ciudadanía, pero rechazó categóricamente que esa circunstancia condene al chofer a subsidiar el servicio de su propio bolsillo.
Durante una entrevista concedida a la periodista Vanessa Davies para el programa radial La Frecuencia de Hoy transmitido a través del circuito Unión Radio, Ocando abordó sin rodeos el nudo crítico de la economía popular.
El dirigente gremial desglosó la disyuntiva que enfrentan los transportistas a la hora de estructurar sus costes: «El tema de la tarifa está atado al ingreso de nuestros usuarios, lamentablemente, los usuarios no tienen un sueldo, y si nos ponemos a pensar en que los usuarios no tienen un sueldo, entonces no vamos a buscar una tarifa porque no tienen cómo pagarla. Ese no es el deber ser (…) en la rueda de prensa nosotros hablamos en que la tarifa debe estar por lo menos en 70 centavos de dólar, porque no puede ser que pides 50 y te den 25. Si la gente no puede pagar, entonces vamos a parar el transporte, porque no podemos trabajar de gratis, el combustible no lo regalan».
En tal sentido, el vocero sindical subrayó que la tarifa actual de 25 centavos resulta a todas luces insuficiente para reponer neumáticos, lubricantes y repuestos mecánicos que cotizan en divisas en el mercado libre.
Precariedad cotidiana
Ocando enfatizó la necesidad impostergable de dotar a las líneas de insumos accesibles, visibilizar la precariedad cotidiana de los operadores y blindar la remuneración de los agremiados.
Aunado a esto, las organizaciones de pasajeros y comités vecinales expresan preocupación ante un eventual salto tarifario que pulverizaría aún más el presupuesto para comida y medicinas.
Asimismo, los directivos de las asociaciones de carritos por puesto sostienen que la congelación de los precios termina empujando a los propietarios a paralizar unidades por falta de presupuesto para talleres.
El rechazo al Biopago y la propuesta de liberar la gasolina
El desmontaje del subsidio para garantizar el suministro libre
Por otra parte, la dirección de la Central Única de Autos Libres y por Puestos extendió su reclamo hacia la política estatal de despacho de carburantes.
Los representantes de la organización gremial formularon una propuesta radical: eliminar de raíz el subsidio del combustible que rige para el transporte colectivo.
El sector busca con esta medida acudir a repostar en cualquier estación de servicio del territorio nacional sin tolerar restricciones de días de atención o calendarios de carga.
Dicha propuesta apunta a recuperar la autonomía operativa de las unidades de transporte colectivo en las ciudades, esquivando las kilométricas filas que consumen jornadas completas de trabajo.
En consecuencia, los profesionales del volante prefieren cancelar el carburante a tarifa plena a cambio de garantizar el abastecimiento expedito y el flujo continuo de las rutas en las calles.
De igual manera, los delegados de las cooperativas explican que las fallas en el suministro de carburante restringen de manera severa la cantidad de vueltas que cada unidad cubre al día.
La eliminación de los controles gremiales en los surtidores
Por añadidura, el equipo gremial que lidera Ocando demandó desmantelar de inmediato el mecanismo del Biopago en los puntos de recarga de carburante.
La central califica este sistema digital como una herramienta de «control gremial» que limita el libre ejercicio laboral de los choferes y genera discrecionalidad en la entrega de litros.
Dicho dispositivo huellero, afirman los conductores, traba la dinámica de las terminales y genera exclusiones injustificadas para los vehículos que prestan servicio en barriadas populares.
Por otro lado, los directores ministeriales analizan estas solicitudes mientras evalúan el impacto social de modificar el esquema tarifario en las distintas capitales del país.
De modo que la meta de alcanzar los 70 centavos de dólar por pasaje, la amenaza explícita de paralizar las líneas, el adiós al Biopago y la apertura total del mercado gasolinero condensan el pliego de demandas del gremio transportista.
Con información de Unión Radio
