EEUU propone fijar el plan de autonomía de Marruecos como única salida para el Sáhara Occidental y eliminar la palabra referéndum de la Minurso desatando la amenaza del Frente Polisario de romper el proceso de paz. El Gobierno de Estados Unidos propuso este viernes 23 de octubre de 2026 que el plan de autonomía promovido por Marruecos constituya la base exclusiva para solucionar el prolongado diferendo del Sáhara Occidental.
La diplomacia norteamericana busca además rebautizar el contingente multilateral desplegado en la zona para suprimir cualquier mención expresa a una consulta de autodeterminación, un giro estratégico que el Frente Polisario rechazó de inmediato bajo la advertencia formal de abandonar las conversaciones de pacificación.
Dicho movimiento redibuja el tablero geopolítico en el norte de África antes de la votación decisiva fijada para el próximo 30 de octubre.
El borrador de Washington y el cambio de nombre a Minuso
La representación estadounidense distribuyó el documento preliminar a los restantes catorce integrantes del máximo órgano ejecutivo de la ONU:
- El borrador de resolución, al cual accedió la agencia EFE, establece textualmente que un régimen de autonomía bajo la soberanía de Rabat representa «la única solución viable» para destrabar el conflicto.
- La propuesta define la iniciativa marroquí como el único punto de partida admitido para guiar futuras rondas de negociación entre las partes involucradas.
- La delegación norteamericana plantea rebautizar la histórica Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) bajo la denominación de Misión de las Naciones Unidas para una Solución Política en el Sáhara Occidental (Minuso).
- El proyecto estipula que el contingente pierda sus facultades operativas de mantenimiento de la paz en un plazo de seis meses, continuando únicamente como misión política especial entre el 1 de mayo y el 31 de octubre de 2027.
- El Consejo de Seguridad necesita reunir un mínimo de nueve votos afirmativos sobre los quince integrantes y sortear el derecho a veto de Rusia, China, Francia y Reino Unido para aprobar el instrumento definitivo.
En tal sentido, la diplomacia estadounidense busca acelerar un desenlace institucional definitivo tras décadas de empantanamiento en las arenas del desierto.
A este respecto, diversos analistas internacionales consideran que la supresión del concepto de referéndum desmonta el pilar sobre el cual descansaban los acuerdos de alto el fuego de 1991.
Aunado a esto, las delegaciones de las potencias con poder de veto evalúan el alcance del documento antes de fijar una postura pública en el hemiciclo.
Asimismo, los representantes marroquíes intensifican sus contactos bilaterales para asegurar que el plenario ratifique la fórmula autonómica sin alteraciones sustanciales.
La advertencia del Frente Polisario y la postura de António Guterres
El ultimátum epistolar de Sidi M. Omar
Por otra parte, la dirigencia saharaui reaccionó con contundencia frente a lo que califica como un intento deliberado de sepultar el derecho a la libre determinación.
El representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi M. Omar, remitió una carta formal a la presidencia de turno del Consejo de Seguridad para fijar una línea infranqueable.
Dicho diplomático advirtió en la misiva que, si el cuerpo aprueba el texto estadounidense sin introducir «cambios sustanciales y significativos», su organización «no tendría más opción que desvincularse del proceso de paz en su conjunto».
La postura del Polisario reivindica el propósito fundacional de la Minurso, establecida por la ONU en 1991 mediante un plan de arreglo que contemplaba un sufragio popular que nunca llegó a concretarse.
El año pasado, el Consejo de Seguridad prolongó el mandato por doce meses pidiendo negociar bajo la base marroquí pero preservando el principio de «una solución política mutuamente aceptable que garantice la autodeterminación del pueblo saharaui».
En consecuencia, los voceros saharauis denuncian que la iniciativa actual de Washington despoja a su población de la garantía jurídica elemental de decidir su destino.
De igual manera, los campamentos de refugiados en Tinduf siguen con atención los acontecimientos ante el riesgo de un colapso definitivo del marco negociador.
El llamado al diálogo de Staffan de Mistura
Por añadidura, el secretario general de Naciones Unidas intenta preservar puentes de entendimiento entre las partes en litigio.
En su informe periódico del pasado 1 de octubre, António Guterres instó a Marruecos y al Polisario a «negociar de buena fe» para desbloquear el diferendo.
El máximo representante de la ONU encomendó a su enviado personal, Staffan de Mistura, intensificar las consultas diplomáticas para explorar una fórmula de autonomía genuina.
Dicha mediación encara un terreno sumamente complejo debido a la intransigencia de las posturas oficiales frente al estatus legal definitivo del territorio.
Por otro lado, los observadores temen que una retirada formal del Polisario reactive las hostilidades armadas a lo largo del muro de separación militar.
De modo que la imposición del plan marroquí como única vía, la mutación de Minurso a Minuso, la exigencia de nueve votos en el Consejo y el ultimátum de Sidi M. Omar marcan una semana decisiva para el futuro del Sáhara Occidental.
Con información de EFE
