OpenAI despide a tres investigadores clave de seguridad por presunto mal manejo de información sensible en plena controversia sobre el riesgo existencial de la IA. La corporación tecnológica OpenAI, creadora del popular modelo ChatGPT, anunció este jueves el despido fulminante de tres de sus investigadores.
La firma californiana justificó la medida disciplinaria alegando que los involucrados incurrieron en una gestión indebida de datos confidenciales y vulneraron los códigos normativos internos de la organización.
Aunque la compañía eludió confirmar públicamente las identidades de los afectados en primera instancia, investigaciones periodísticas de The Wall Street Journal y Bloomberg revelaron que al menos dos de los sancionados laboraban en los departamentos estratégicos de seguridad y alineamiento de sistemas.
Ruptura de confianza y filtraciones hacia evaluadores externos
La dirección ejecutiva de la firma de San Francisco formalizó su postura a través de un pronunciamiento emitido a la agencia de noticias AFP.
Los portavoces empresariales ratificaron que aplicaron una sanción contundente tras concluir una auditoría informática sobre las actividades de los empleados:
«Hemos terminado nuestra relación laboral con tres individuos. Nuestra investigación confirmó que estos tres individuos hicieron un mal manejo de información sensible fuera de los procedimientos establecidos de la compañía, violando nuestras políticas y quebrando la confianza esencial para nuestro trabajo».
En tal sentido, la corporación tecnológica denunció múltiples infracciones a sus protocolos operativos, subrayando particularmente la entrega no autorizada de reportes a un panel independiente de evaluación de inteligencia artificial, cuyo nombre comercial mantuvo bajo reserva.
A este respecto, las averiguaciones de The Wall Street Journal expusieron que los tres científicos manifestaban abiertamente en plataformas digitales su profunda preocupación ante los peligros incontrolables de estos sistemas y respaldaban las iniciativas para desacelerar el ritmo evolutivo del sector.
Asimismo, los reportes conectan a uno de los cesados, Tomek Korbak, con el instituto METR, entidad técnica que investigó en julio el ataque informático ejecutado contra la plataforma de código abierto Hugging Face mediante herramientas desarrolladas por OpenAI.
Aunado a esto, dicho incidente informático engrosa un largo expediente sobre fallas y desmanes operativos registrados durante fases experimentales de software en la bahía de San Francisco..
Pronósticos alarmantes, renuncias en cadena y respaldo en redes
La advertencia de Mikita Balesni y el 10 % de riesgo mortal
Por otra parte, los mensajes públicos de los investigadores despedidos reflejan el clima de zozobra existencial que domina los pasillos de las firmas líderes.
Otro de los especialistas removidos de su puesto, Mikita Balesni, publicó una advertencia tajante el pasado 10 de septiembre en su perfil de la red social X:
«Trabajo en OpenAI y creo que la IA tiene más de un 10% de probabilidades de matar a todos los humanos».
- El investigador expresó públicamente su desconfianza hacia los actuales márgenes de contención técnica de los modelos de frontera.
- La tercera investigadora involucrada en la decisión empresarial corresponde a Jasmine Wang, quien también integraba el equipo de análisis ético.
- Ambos profesionales cuestionaron en reiteradas ocasiones las presiones comerciales de la compañía frente a los requerimientos de seguridad.
En consecuencia, diversos colectivos de científicos independientes manifestaron su respaldo moral a los tres cesados frente a las medidas punitivas de la empresa.
De igual manera, activistas del ámbito tecnológico temen que estas decisiones disciplinarias desalienten a otros técnicos a denunciar vulnerabilidades críticas.
La deserción hacia Anthropic y las acusaciones de Jacob Coxon
Por añadidura, la controversia interna en OpenAI coincide con un momento de profunda fractura en las plantillas técnicas de la industria.
Hace menos de un mes, el investigador Jacob Coxon presentó su renuncia irrevocable tras laborar en OpenAI y migrar hacia la firma rival Anthropic.
El informático abandonó el cargo formulando una durísima acusación pública donde señaló que ambas compañías estaban «jugando con nuestras vidas» al acelerar lanzamientos comerciales sin garantías plenas de contención.
Por otro lado, tanto Tomek Korbak como Jasmine Wang salieron en defensa pública de Coxon en la red social X antes de enfrentar sus propios despidos.
De modo que la salida simultánea de estos especialistas evidencia la tensión insostenible entre la velocidad del mercado y los protocolos de alineamiento seguro.
Con información de AFP
