La Guardia Costera de Estados Unidos intercepta el carguero fantasma Grace con combustible hacia Cuba. Patrullas de la Guardia Costera de los Estados Unidos interceptaron en aguas abiertas un buque de carga que transportaba hidrocarburos con rumbo directo hacia Cuba.
El procedimiento marítimo forma parte del paquete de medidas de asfixia comercial que ejecuta la administración estadounidense para estrangular las fuentes de abastecimiento de la isla caribeña.
El rotativo norteamericano The New York Times reveló este viernes los pormenores de la maniobra militar, precisando que los guardacostas actuaron el pasado 5 de septiembre en el corredor marítimo comprendido entre el mar de México y las costas cubanas.
Maniobras de «flota oscura» y la interdicción naval en aguas del Golfo
El navío mercante navegaba aplicando complejas técnicas de ocultamiento náutico para despistar a los radares de vigilancia satelital.
La tripulación del barco intentaba esquivar la fiscalización de las autoridades de Estados Unidos mediante patrones propios de la denominada «flota oscura».
Dicha modalidad clandestina agrupa a embarcaciones vetustas, naves con banderas de conveniencia o barcos que carecen de registros mercantiles vigentes para burlar las restricciones financieras globales.
En tal sentido, las patrullas marítimas cerraron el paso al carguero antes de que lograra aproximarse a los terminales portuarios antillanos.
A este respecto, los mandos de la Guardia Costera evitaron divulgar declaraciones públicas sobre el operativo táctico en el mar.
Asimismo, la administración del presidente Donald Trump ratificó que su objetivo apunta a ejercer máxima presión sobre la isla para provocar un cambio de gobierno.
Aunado a esto, los analistas de seguridad hemisférica observan un incremento notable en las tareas de rastreo de tanqueros en toda la cuenca del Caribe.
El misterio del buque Grace y el rol de los informes de inteligencia
Carga bajo reserva y secretismo operativo
Por otra parte, los reportes oficiales mantienen bajo estricto sigilo los aspectos cuantitativos del cargamento asegurado.
La nave interceptada responde a la denominación náutica de «Grace», según confirmaron los registros periodísticos:
- Las autoridades aduaneras, junto a los mandos navales, mantienen en reserva el volumen exacto de combustible que almacenaba el buque en sus bodegas.
- Los voceros militares omitieron detallar la ruta de origen de los hidrocarburos o la empresa exportadora del cargamento.
- Los despachos de Washington guardan silencio sobre el puerto definitivo al que escoltaron la embarcación retenida.
En consecuencia, los observadores del comercio marítimo calculan que el decomiso agravará el déficit de generación eléctrica que padece la población cubana.
De igual manera, los armadores internacionales elevan sus primas de seguro ante el riesgo latente de perder navíos por navegar cerca de aguas bajo control estadounidense.
Vigilancia satelital e información clasificada
Por añadidura, el Departamento de Defensa rehusó exponer los métodos exactos que permitieron certificar el destino final de la embarcación:
Los funcionarios federales tampoco explicaron cómo descubrieron que el buque Grace transportaba el cargamento con dirección a Cuba:
Los portavoces se limitaron a indicar escuetamente que obtuvieron todos los detalles de la travesía mediante labores de inteligencia militar sumadas a vigilancia satelital encubierta.
Por otro lado, los expertos en derecho marítimo señalan que este tipo de aprehensiones sienta precedentes contundentes frente a buques con registros adulterados.
De modo que el gobierno de Donald Trump exhibe músculo militar en las rutas del Atlántico, además del Golfo, para advertir a los países proveedores de petróleo crudo.
Con información de The New York Times
