Valencia, 20 de septiembre de 2026-. EE. UU. y China inician negociaciones en Nueva York sobre tregua comercial, aranceles, tensiones en inteligencia artificial y temas geopolíticos.
Funcionarios de Estados Unidos y China iniciaron este fin de semana una ronda de conversaciones en la ciudad de Nueva York con el objetivo de sentar las bases para una cumbre de alto nivel entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping. Las delegaciones buscan mantener y prolongar una frágil tregua comercial entre las dos mayores economías del mundo.
Las negociaciones están encabezadas por el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, y el viceprimer ministro de China, He Lifeng. A las reuniones también asisten el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y el negociador de comercio internacional chino, Li Chenggang, quienes se congregaron en las oficinas de JPMorgan Chase & Co. en el centro de Manhattan. A su llegada, Bessent expresó ante los medios su expectativa de lograr un diálogo constructivo.
EE. UU. y China inician negociaciones en Nueva York sobre tregua comercial, aranceles, tensiones en inteligencia artificial y temas geopolíticos
Esta cita precede a la visita de Estado que el presidente chino realizará este jueves a la Casa Blanca, la primera en más de una década. Entre los puntos prioritarios de la agenda destaca el futuro de la tregua comercial, bajo la cual ambas naciones redujeron aranceles y restricciones a la exportación, y que tiene previsto expirar en el mes de noviembre.
Fuentes familiarizadas con el asunto indicaron que el anuncio de nuevos aranceles estadounidenses —motivados por disputas sobre capacidad de producción— fue pospuesto hasta después de este encuentro bilateral. Asimismo, ambos países han trabajado en iniciativas para reducir barreras sobre productos energéticos y agrícolas por un valor de 30.000 millones de dólares para cada parte.
Inteligencia artificial como nuevo punto de fricción
Desde la última reunión de los mandatarios en mayo, la inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como un terreno crítico de disputa. Autoridades y empresas tecnológicas estadounidenses han acusado a firmas chinas de extraer datos de modelos de EE. UU. para acelerar su propio desarrollo tecnológico. Pekín ha rechazado tales señalamientos y ha calificado de «alarmismo» los llamamientos a frenar el avance de la industria.
