Valencia, 20 de septiembre de 2026-. Miles de personas protestaron frente al Kennedy Center para rechazar su posible demolición luego de que Trump ordenara cerrarlo por la negativa judicial a cambiarle el nombre.
Miles de personas llegaron hasta el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas y ocuparon calles del sector de Foggy Bottom. La movilización generó interrupciones del tráfico y terminó con manifestantes formando una cadena humana alrededor del edificio.
La concentración fue organizada por Hands Off the Arts, una coalición que rechaza las medidas adoptadas por la dirección del centro. Chris Raleigh, uno de sus cofundadores, afirmó que la movilización buscaba demostrar el rechazo ciudadano a los planes de Trump.
El cierre del Kennedy Center llega a los tribunales
La protesta ocurrió pocos días después de que la junta directiva del Kennedy Center, integrada mayoritariamente por personas designadas por Trump, aprobara el cierre indefinido del recinto para realizar reparaciones. La decisión se produjo después de que el juez federal Christopher Cooper bloqueara un nuevo intento de colocar el nombre de Trump en el edificio.
El conflicto por el nombre comenzó después de que la junta incorporara la referencia a Trump en la fachada. Un tribunal determinó posteriormente que ese cambio no podía realizarse sin autorización del Congreso y ordenó retirarlo.
El jueves, Cooper ordenó además que el centro notifique con 30 días de anticipación cualquier modificación física importante del edificio, incluida una eventual demolición. La medida busca evitar cambios estructurales mientras continúa el litigio.
La posibilidad de una demolición ha generado preocupación entre artistas, trabajadores y miembros de la comunidad cultural de Washington. Algunos manifestantes señalaron que el cierre también amenaza programas artísticos y educativos vinculados al recinto.
Artistas y estudiantes cuestionan el impacto del cierre
Durante la protesta, Bud Wilkinson, integrante de la comunidad artística local, instaló una pizarra con el nombre de Trump escrito repetidamente. Los asistentes borraban los nombres y los sustituían por corazones.
Wilkinson sostuvo que el conflicto no se limita al nombre del presidente en el edificio. Afirmó que también existe preocupación por el futuro de las funciones y de la programación artística del centro.
Alina Baciu, por su parte, habló sobre los vínculos entre el Kennedy Center y los estudiantes de la Duke Ellington School of the Arts. Recordó que alumnos de esa institución han utilizado vestuario de la Ópera Nacional de Washington y participado en presentaciones en el Millennium Stage.
Laura Steinberg, voluntaria del centro durante una década, también expresó su preocupación por la pérdida de actividades culturales.
La protesta se produjo mientras continúa el enfrentamiento judicial por el futuro del Kennedy Center. La administración de Trump ha defendido las reparaciones y el cierre, mientras los opositores cuestionan sus planes para el recinto.
Desde el Despacho Oval, Trump afirmó que estaba dispuesto a “salvar” el centro y sostuvo que la institución estaba perdiendo dinero. Sin embargo, evitó responder directamente cuando fue consultado sobre una eventual demolición.
