La multimillonaria apuesta de Chevron en Venezuela asegura crudo hasta 2040 con una inversión de 7.000 millones de dólares. La corporación energética estadounidense Chevron consolidó de manera estratégica su permanencia en Venezuela al sellar un histórico convenio el pasado 2 de septiembre que le garantiza el acceso a miles de millones de barriles de hidrocarburos en el subsuelo, asegurando su suministro comercial hasta la década de 2040 y más allá, tras protagonizar una inusual cruzada de resistencia operativa de más de dos décadas en un mercado del que desertaron sus mayores competidores globales a raíz de las estatizaciones impulsadas por el expresidente Hugo Chávez a mediados de los años 2000.
Por lo tanto, el movimiento corporativo ratifica la validez de la estrategia de aguante a ultranza en activos geológicos de clase mundial, aun cuando el repunte sostenido de los volúmenes de extracción deberá navegar entre las incógnitas regulatorias y los relevos gubernamentales que puedan suscitarse tanto en el despacho de la presidenta interina venezolana Delcy Rodríguez como en la Casa Blanca tras el mandato de Donald Trump.
Dos décadas de resistencia operativa, hiperinflación y pragmatismo corporativo
En primer lugar, a diferencia de gigantes de la industria como ExxonMobil y ConocoPhillips, firmas que resolvieron acudir a tribunales internacionales de arbitraje para reclamar indemnizaciones económicas por la expropiación de sus activos, Chevron optó por preservar sus plantas y su personal técnico en territorio venezolano, operando bajo condiciones extremas de cortes eléctricos, hiperinflación galopante y tensiones sociales en las comunidades operativas.
En este sentido, la cúpula ejecutiva invirtió cuantiosas horas de diplomacia corporativa entre los despachos de Caracas y Washington, manteniendo una postura de extrema cautela legal y balances financieros reducidos al mínimo durante los años de mayor hostilidad bilateral.
Al respecto, el director ejecutivo de la petrolera, Mike Wirth, desglosó la mentalidad que guio las decisiones del consorcio en una conversación publicada por la agencia Bloomberg.
«Hay que tener paciencia, analizar la situación con perspectiva y no desanimarse. No hay que abandonar cuando las cosas se ponen difíciles. Hay que perseverar hasta que se den todas las condiciones: la tecnología, la economía, los mercados y la política», subrayó con precisión el director ejecutivo Mike Wirth al repasar la trayectoria corporativa.
Asimismo, analistas académicos respaldaron la efectividad de este enfoque pragmático frente al Estado receptor de la inversión.
«Chevron fue pragmática. Entendieron que estaban sentados sobre el mayor yacimiento de petróleo del mundo y que el gobierno los necesitaba, especialmente tras la salida de ExxonMobil y ConocoPhillips», argumentó textualmente Miguel Tinker Salas, historiador venezolano y profesor emérito del Pomona College en California.
Plan de 7.000 millones de dólares, costos mínimos y el paralelismo con la Cuenca Pérmica
Inversiones a cinco años y barriles a veinte dólares
Por su parte, el esquema diseñado por la empresa contempla una inyección de 7.000 millones de dólares durante el próximo quinquenio a través de sus estructuras mixtas en el país, plan que se enmarca dentro de las iniciativas de la administración estadounidense para revitalizar la capacidad energética nacional.
De manera paralela, la compañía proyecta alcanzar una producción de 600.000 barriles por jornada en un lapso de cinco años, manejando un costo de extracción extraordinariamente competitivo inferior a los 20 dólares por barril, lo que situaría al crudo venezolano de Chevron entre los productos más rentables de todo el mercado internacional.
Como único conglomerado estadounidense asentado formalmente sobre el terreno desde el inicio del deshielo el 3 de enero de 2026, la firma se colocó a la cabeza para seleccionar las mejores áreas de explotación, compartiendo este escenario de permanencia histórica con la italiana Eni —que rubricó el 2 de septiembre un contrato de 25 años para gestionar los 35.000 millones de barriles del campo Junín 5— y la española Repsol.
La experiencia heredada de Texaco y la visión de Rystad Energy
Al respecto, la jugada aplicada en el país suramericano replica la táctica que la compañía ejecutó con éxito en 2001 al absorber a Texaco, transacción mediante la cual heredó extensos derechos de perforación en la Cuenca Pérmica cuando el crudo no convencional carecía de metodologías viables de explotación comercial.
Años después, tras la llegada del fracturamiento hidráulico y la perforación horizontal, la petrolera dominaba una extensión comparable al Parque Nacional de Yellowstone en la zona de esquisto más productiva de Norteamérica, confirmando la premisa de Wirth sobre el valor de conservar recursos geológicos de primer nivel aunque presenten complejidades operativas iniciales.
Asimismo, Schreiner Parker, socio y director de mercados emergentes de la firma Rystad Energy, ratificó que la empresa edificó con anticipación una plataforma de alianzas institucionales, infraestructura física y conocimiento operativo de campo que resultará casi imposible de igualar por parte de sus competidores tardíos.
Con información de Banca y Negocios
