El ébola supera los 3.000 muertos en la República Democrática del Congo y se convierte en el segundo brote más letal de la historia. El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la República Democrática del Congo (RDC) confirmó este miércoles 2 de septiembre de 2026 que el brote de ébola originado el pasado 15 de mayo en el oriente de ese país ya cobró la vida de más de 3.000 personas, tras registrarse un total de 6.186 contagios formalmente diagnosticados en los laboratorios de referencia.
Por lo tanto, con una tasa de letalidad que escala al 48,6 % y balances acumulados de 1.409 altas clínicas y 830 pacientes bajo aislamiento médico, la actual epidemia superó los registros de la emergencia de 2018-2020, posicionándose como el segundo episodio más mortífero documentado en los anales médicos mundiales.
Ante este escenario, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) demandó un despliegue humanitario urgente y a gran escala para frenar la propagación de un patógeno que avanza sin un tratamiento farmacológico específico disponible en el mercado internacional.
Provincias comprometidas, foco en Ituri y barreras operativas
En primer lugar, los cercos de vigilancia epidemiológica permanecen activos en 60 zonas sanitarias distribuidas en seis provincias de la nación africana, ubicándose el epicentro en la región oriental de Ituri, demarcación que lideró el último boletín diario con 49 casos positivos adicionales.
En este sentido, la transmisión comunitaria sigue golpeando a los territorios de Tshopo, Bas-Uélé, Haut-Uélé y Kivu del Norte, mientras que Kivu del Sur sostiene una única área sanitaria activa y suma más de 90 días continuos sin reportar nuevos contagios.
- Magnitud del brote: 3.007 fallecidos y 6.186 diagnósticos confirmados en la RDC.
- Tasa de mortalidad registrada: 48,6 % de letalidad global.
- Pacientes atendidos: 1.409 personas recuperadas y 830 hospitalizadas o bajo aislamiento.
- Alcance territorial: 60 zonas de cobertura asistencial en seis provincias del país.
- Epicentro de la transmisión: Provincia de Ituri, con 49 contagios en las últimas 24 horas.
- Obstáculos en terreno: Inseguridad por grupos armados, huelgas salariales de sanitarios, saturación hospitalaria y rechazo comunal a las necropsias.
«El refuerzo de las medidas prioritarias en vigilancia, atención sanitaria, prevención y control de la infección, logística y participación comunitaria sigue siendo fundamental para interrumpir rápidamente las cadenas de transmisión del virus», sentenció el informe técnico divulgado por el INSP.
Por su parte, los comités asistenciales alertan que el colapso en los Centros de Tratamiento de Ébola (CTE) y la renuencia de familiares a entregar los cadáveres para exámenes forenses aceleran el contagio en las comunidades rurales.
Cepa Bundibugyo, ensayos de vacunas y clamor urgente de la ONU
Inmunización experimental y contexto regional
Por su parte, la comunidad científica enfrenta el reto de que la cepa Bundibugyo —responsable directa del brote— carece de terapias o antivirales específicos aprobados, lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a impulsar dos candidatos vacunales en fase 1 que mostraron perfiles seguros pero cuya disponibilidad masiva tardará meses.
De manera paralela, el Ministerio de Salud congoleño inició una campaña de inoculación compasiva aplicando la fórmula Ervebo —concebida para la variante Zaire— tras arrojar respuestas alentadoras en modelos animales. En el frente regional, la vecina Uganda logró extinguir la cadena epidemiológica el pasado 26 de agosto tras controlar 20 contagios (15 importados desde la RDC) y dos muertes.
Alerta de la OCHA ante un avance exponencial
Al respecto, el coordinador de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), Tom Fletcher, emitió una enérgica advertencia demandando una intervención financiera y logística inmediata ante el riesgo de que la crisis sanitaria desborde por completo la precaria red hospitalaria del oriente congoleño.
Asimismo, el alto comisionado de la ONU remarcó que las hostilidades bélicas en las zonas boscosas traban el rastreo de contactos directos y minan la confianza popular en los médicos, insistiendo en que no se puede combatir de forma paulatina un virus que multiplica sus víctimas de forma exponencial.
Con información de EFE
