Menos del 14 % de los países iberoamericanos cuentan con regulación específica en materia de Inteligencia Artificial (IA), según un informe de la Secretaría General Iberoamericana (Segib). El documento advierte de una “proporción alarmantemente baja” y de una brecha entre la ambición digital y el marco jurídico necesario para garantizar un uso seguro y responsable de estas tecnologías.
El estudio titulado El estado de situación de Iberoamérica frente al desarrollo y adopción de la Inteligencia Artificial analiza la situación de los 22 países de la región.
Aunque la mayoría tiene normas sobre privacidad o protección de datos, solo alrededor del 45 % cuenta con políticas públicas dirigidas al desarrollo y uso de la IA, muy por debajo de lo esperado para una era digital creciente.
Menos del 14 % de países iberoamericanos tienen normativa específica de Inteligencia Artificial
La Segib alerta que existe una desconexión entre políticas públicas y su formalización estratégica en leyes concretas, lo que limita la rendición de cuentas y la supervisión de los algoritmos.
Muchas naciones carecen de mecanismos obligatorios para auditar y evaluar sistemas de IA, lo que dificulta establecer responsabilidades legales frente a posibles daños o efectos negativos.
Referentes y rezagos
El informe ubica a Brasil, Chile y España como referentes regionales en desarrollo de marcos normativos e institucionales de IA, mientras que países como México, Venezuela, Guatemala y República Dominicana se encuentran en etapas iniciales de construcción de sus marcos.
Además, la producción científica regional en IA es baja comparada con otras partes del mundo, y la mayoría de la innovación depende del sector público, lo que limita la incorporación de actores privados y del mercado tecnológico.
Recursos estratégicos y recomendaciones
El estudio también destaca que países como Venezuela, Brasil, Chile, Bolivia, Perú y Argentina cuentan con recursos energéticos, minerales críticos y disponibilidad hídrica relevantes para el desarrollo tecnológico, lo que podría favorecer avances futuros si se acompañan de políticas estructurales.
Entre las recomendaciones inmediatas, la Segib llama a elevar la IA a una política regional estructural, incorporar el principio de soberanía digital y desarrollar inventarios de infraestructura tecnológica y recursos estratégicos para orientar la formulación de leyes más completas y eficaces.
