PIB de EE. UU. creció 1,1% en el tercer trimestre frente al segundo, según informó el Departamento de Comercio estadounidense al divulgar los datos preliminares de la economía. Este crecimiento intertrimestral implica que la actividad económica habría mantenido una expansión moderada pese a desafíos globales y a condiciones de alta inflación persistente.
Comportamiento del crecimiento
El informe indica que el crecimiento del producto interno bruto se debió a un desempeño positivo en el gasto de los consumidores, la inversión empresarial y un aumento en las exportaciones netas. El consumo privado, que representa la mayor parte de la economía estadounidense, habría mantenido su dinamismo, contribuyendo significativamente al alza total.
Por su parte, la inversión en bienes de capital también mostró señales de recuperación, lo que podría reflejar mayor confianza de las empresas en la actividad productiva. El avance en exportaciones netas se explica, en parte, por un aumento de la demanda de bienes estadounidenses en mercados externos durante el periodo analizado.
Señales mixtas
A pesar del crecimiento trimestral, algunos analistas advierten que otros indicadores económicos siguen mostrando debilidades, como una desaceleración en la creación de empleo en ciertos sectores y presiones inflacionarias que afectan el poder adquisitivo de los hogares.
PIB de EE. UU. creció 1,1% en el tercer trimestre frente al segundo en un contexto donde la mayor economía global intenta equilibrar el impulso de su crecimiento con riesgos derivados de tensiones geopolíticas, cadenas de suministro y políticas monetarias.
