Valencia, 11 de diciembre de 2025-. Viajeros aseguran que cuidan lo que dicen en el aeropuerto de Maiquetía. El jueves 4 de diciembre, Maiquetía estuvo marcado por la cancelación de vuelos de Copa, Wingo y Satena.
Los pasillos, antes llenos de maletas y pasajeros, mostraban una quietud tensa. Los pequeños comercios estaban desiertos y los empleados sin clientes.
Trabajadores de equipaje y tiendas esperaban inactivos. “Ve a tu alrededor y sabes que no hay trabajo”, dijo uno, advirtiendo: “No puedo hablar mucho”.
La censura y el miedo a hablar se perciben en toda la terminal. Funcionarios de la Guardia Nacional, Migración y Sebin patrullan constantemente.
Viajeros aseguran que cuidan lo que dicen en el aeropuerto de Maiquetía
La suspensión de vuelos afectó directamente los horarios y la remuneración del personal. Muchos recibieron menos horas de trabajo.
El transporte interno para empleados se canceló y los bonos en dólares también se suspendieron, pagándose ahora en bolívares a la tasa del BCV.
Esto reduce la capacidad de los trabajadores de cubrir gastos básicos, especialmente en un mes crítico como diciembre.
Un ambiente de vigilancia y tensión
El aeropuerto refleja tensión permanente. La presencia de funcionarios y la instrucción tácita de no hablar generan un clima de vigilancia constante.
Algunos días apenas se realizan cuatro vuelos, y los empleados viven con incertidumbre sobre ingresos y actividades.
Pese a esto, ciertos pasajeros extranjeros rompieron la monotonía, posando frente al mural de Simón Bolívar y mostrando entusiasmo en la terminal.
