Nuevo derrame petrolero contamina más de diez kilómetros de costa en Valmore Rodríguez y destruye las herramientas de trabajo de los pescadores zulianos. Un nuevo derrame petrolero anegó más de diez kilómetros de costa en el municipio Valmore Rodríguez del estado Zulia, este jueves 5 de noviembre de 2026.
La mancha de hidrocarburo deteriora el ecosistema marino, impregnando de material viscoso las redes de faena y los cascos de las embarcaciones de los pescadores locales.
El impacto en Los Coquitos y la denuncia de Azul Ambientalista
El coordinador de la organización no gubernamental Azul Ambientalista, Yohan Flores, constató la severidad de los daños sobre la franja litoral y alertó que balnearios emblemáticos como la playa Los Coquitos exhiben un colapso total producto de las densas capas de crudo acumuladas en la arena.
En tal sentido, el vocero conservacionista formuló un emplazamiento directo a los directivos de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y a las instancias ministeriales correspondientes para que «atiendan esta grave situación» con planes de contingencia urgentes.
A este respecto, el representante ecologista detalló las causas de la fuga continua de hidrocarburos durante su pronunciamiento público.
Flores denunció con cifras alarmantes la magnitud del deterioro técnico: «Más de 10 kilómetros de costas están afectadas producto de más de 36 tuberías que están totalmente rotas».
Aunado a esto, los pescadores artesanales señalaron que las corrientes internas del estuario arrastran el petróleo hacia zonas poco profundas donde crían peces y crustáceos.
Asimismo, los defensores ambientales advierten que la falta de cuadrillas de saneamiento mecánico agrava la penetración del hidrocarburo en las capas subterráneas del suelo costero.
La paralización pesquera y el reclamo de soluciones de fondo
La ruina económica de los trabajadores del mar
Por otra parte, Flores subrayó que la comunidad de Valmore Rodríguez sufre un golpe directo a su estabilidad económica debido a que la pesca artesanal constituye el motor financiero casi exclusivo de esa franja ribereña.
Los trabajadores del mar pierden semanas de labor productiva al intentar retirar el alquitrán pegado en sus mallas tejidas y motores fuera de borda.
En consecuencia, muchos tripulantes deben abandonar sus jornadas marítimas ante el temor fundado de arruinar por completo los equipos de faena que no logran reponer en el mercado.
Dicha parálisis agrava el desabastecimiento de especies marinas en los mercados locales y encarece los precios del pescado para los consumidores del municipio.
De igual manera, los voceros gremiales de los pescadores demandan indemnizaciones financieras y la entrega de insumos nuevos para recuperar la capacidad operativa de las flotas.
La exigencia de reemplazo de los ductos colapsados
Por añadidura, los residentes de la localidad exigen una inspección submarina integral en las líneas de bombeo para sellar las fugas activas y reemplazar el tendido de tuberías desgastadas por el óxido.
Los lugareños recuerdan que los derrames recurrentes destruyen manglares, aniquilan aves acuáticas y desfiguran el paisaje natural de la cuenca lacustre.
En tal sentido, los habitantes anuncian que mantendrán la visibilidad pública de este problema hasta que las cuadrillas de la industria petrolera ejecuten las maniobras de recolección y reparación requeridas.
Por otro lado, los consejos comunales de la zona ribereña coordinan asambleas vecinales para cuantificar las pérdidas materiales en cada muelle de desembarque.
Con información de Unión Radio
