Valencia, 12 de noviembre de 2025-. Tachirenses buscan reactivar el comercio fronterizo ante caída de exportaciones. El ritmo de la frontera colombo-venezolana ya no es el de antes. En los municipios Bolívar y Pedro María Ureña, en Táchira, los comerciantes se resisten a bajar las santamarías pese al desplome económico.
Durante años, esta franja fue el motor del intercambio entre ambos países. Hoy, la actividad avanza con dificultad, sostenida por el esfuerzo de los vecinos más que por la formalidad del comercio.
“El comercio está como lo ves”, resume Javier Escalante, dueño de una tienda. Su frase refleja una realidad marcada por la incertidumbre y la caída de las ventas.
Según la Cámara de Integración Económica Venezolano-Colombiana (CAVECOL), las exportaciones venezolanas hacia Colombia cayeron 21,9 % entre enero y julio de 2025, al ubicarse en 64 millones de dólares.
Tachirenses buscan reactivar el comercio fronterizo ante caída de exportaciones
En Táchira, el bolívar, el dólar y el peso colombiano conviven en los comercios. Esta triple circulación genera confusión y eleva los precios, pues los comerciantes aplican el valor paralelo de la moneda.
“Si vas a pagar en bolívares, se paga a la tasa paralela, porque nadie usa la oficial”, explicó un comerciante local.
La informalidad domina. Muchos productos, sobre todo los de origen colombiano, cruzan la frontera sin control aduanero. Desde alimentos hasta artículos de limpieza, la diferencia de precios impulsa el comercio irregular.
Mientras tanto, Cúcuta —del lado colombiano— mantiene una actividad más estable. Allí, el flujo de bolívares, pesos y dólares provenientes de migrantes venezolanos sostiene la economía local.
“Se cruza el puente y se siente la Navidad. Aquí todo está apagado”, lamentó otro comerciante tachirense.
Desbalance económico y falta de apoyo
El analista William Gómez estima que la balanza comercial entre ambos países está inclinada en un 90 % a favor de Colombia. Por cada dólar que Venezuela exporta, Colombia vende nueve.
“El producto nacional no es competitivo en precio con los de origen colombiano”, advirtió Gómez. La falta de crédito bancario y la inflación impiden que las industrias venezolanas modernicen su producción.
Cúcuta, con más de 750.000 habitantes, se ha convertido en refugio para miles de venezolanos. Allí encuentran empleo informal, servicios públicos y estabilidad monetaria, en contraste con la precariedad del lado tachirense.
Un futuro incierto en la frontera
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las importaciones colombianas desde Venezuela aumentaron 14 % entre enero y julio de 2025, alcanzando 600,5 millones de dólares.
Sin embargo, la mayoría corresponde a materias primas, mientras Colombia exporta productos con mayor valor agregado, como plásticos y confitería.
