Telemundo – Valencia, 20 de junio de 2024-. La Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de la Fiscalía en el caso contra Delilah Guadalupe Diaz, una mujer acusada de tráfico de drogas en la frontera sur que se opuso a las pruebas admitidas en su juicio al asegurar haber sido usada como una «mula ciega» para contrabandear metanfetamina escondida en el auto de su novio que ella conducía.
La sentencia, por 6 votos a favor y 3 en contra, ratificó la condena contra Diaz, quien había sido sentenciada a 7 años de prisión.
Su defensa alegaba que el testimonio de un experto de la Fiscalía violaba una regla sobre la evidencia que se considera admisible en un caso, al inferir que Diaz sabía que estaba traficando droga al cruzar la garita de San Ysidro en el auto, lo que ella ha negado.
El juez Clarence Thomas explicó tras el fallo, y en nombre del tribunal, que el testimonio no violó la Regla Federal de Pruebas que prohíbe a los testigos expertos emitir opiniones sobre si un acusado tiene o no un estado mental que constituya un elemento del delito imputado.
“El testigo no expresó una opinión sobre si ella tenía un estado mental en particular (…). Por eso ratificamos la condena”, escribió.
Condenada por 55 libras de metanfetamina
Diaz, una ciudadana estadounidense originaria de California, fue detenida por un agente de la Patrulla Fronteriza en agosto de 2020, luego de cruzar la frontera con México por el puerto de entrada de San Ysidro, explicó nuestra cadena hermana NBC News en marzo.
Diaz le dijo al oficial que el automóvil que conducía era de su novio y, de acuerdo con el Departamento de Justicia, el agente encontró resistencia y escuchó un sonido fuerte en la ventana del automóvil, lo que suele ser una señal de que hay drogas ocultas en el vehículo.
Una inspección al coche encontró 55 libras de metanfetamina con un valor de 368,550 dólares.
La mujer ha asegurado desde entonces que no sabía que había drogas en el vehículo de su novio, quien supuestamente se lo prestó para regresar a Estados Unidos desde México.
En el juicio contra Diaz, un agente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) testificó que los cárteles de la droga no suelen permitir que grandes cantidades de droga sean transportadas por ‘mulas ciegas’, que no son conscientes de su carga.
Los argumentos de la defensa
El abogado de Díaz solicitó sin éxito que se omitiera el testimonio, alegando que era el “equivalente funcional” de decir al jurado que ella sabía de la existencia de las drogas.
Lo que estaba en juego era una norma sobre pruebas que se modificó después de que John Hinckley Jr. fuera declarado no culpable basándose en su defensa por demencia por el intento de asesinato del presidente Ronald Reagan en 1981. El Congreso modificó la norma para excluir el testimonio de peritos sobre el estado mental del acusado.
La norma establece que “un testigo experto no debe expresar una opinión sobre si el acusado tenía o no un estado o condición mental que constituya un elemento del delito imputado o de una defensa”.
Durante los alegatos orales del pasado martes, los jueces no parecieron satisfechos con la interpretación de la ley de ninguna de las partes, aunque ya había indicios de que el Gobierno podría ganar en última instancia.
Varios magistrados indicaron que, en estos casos, la defensa podría simplemente llamar a su propio testigo para refutar al experto de la acusación.
Los abogados de Díaz podrían haber llamado a “un experto que dijera que no hay forma de que alguien sospeche o sepa que el coche lleva drogas”, contó la jueza Amy Coney Barrett.
El alto tribunal sostuvo este jueves que el testimonio de un experto según el cual “la mayoría de la gente” tiene un estado mental determinado no es una opinión sobre el acusado y, por tanto, no infringía las normas federales sobre pruebas.
Con información de NBC News y Telemundo.