Venezuela inicia reestructuración de deuda. Venezuela inició de manera oficial un proceso formal, integral y ordenado de reestructuración de su deuda pública externa y la de PDVSA. El anuncio se realizó el 13 de mayo de 2026 y marca el primer intento institucional del país por salir del default selectivo en el que se encuentra desde 2017.
El proceso busca atender tanto obligaciones soberanas como pasivos de la estatal petrolera, en un contexto de alta complejidad financiera y legal.
Licencia de OFAC y alcance limitado
De acuerdo con especialistas consultados, la Licencia General 58 (LG58) emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos permite únicamente la contratación de asesorías legales y financieras.
Esta autorización está enfocada en la preparación técnica del proceso, pero no habilita la ejecución de reestructuraciones, intercambios de bonos ni acuerdos finales con acreedores.
El economista Gustavo García explicó que esta fase es inicial y responde a la necesidad de estructurar un diagnóstico previo, en un escenario donde PDVSA no ha presentado estados financieros auditados en años.
Venezuela inicia reestructuración de deuda
Uno de los principales retos del proceso es la falta de información precisa sobre el monto total de la deuda.
Expertos estiman que las obligaciones del país podrían superar los 180.000 millones de dólares, incluyendo intereses acumulados, arbitrajes internacionales y litigios en curso.
Además de la deuda en bonos, existen pasivos con proveedores, contratistas y organismos multilaterales, lo que complica la consolidación de una cifra única.
Un proceso de largo plazo
La economista Graciela Urdaneta señaló que este tipo de reestructuraciones en mercados emergentes suele extenderse por varios años.
Según sus estimaciones, la fase de auditoría y diagnóstico podría tomar entre 10 y 12 meses, debido al deterioro estadístico y la falta de datos actualizados.
En escenarios internacionales comparables, el cierre de procesos de este tipo puede tardar entre cuatro y cinco años.
Intereses y presión financiera
Los especialistas advierten que los intereses de mora continúan incrementando el volumen total de la deuda.
En el caso de los bonos de PDVSA, las tasas rondan el 9,7% anual, mientras que los de la República se ubican cerca del 8,7%, lo que eleva progresivamente las obligaciones pendientes.
Esto convierte el proceso en una negociación dinámica, donde la cifra total no es estática y cambia con el tiempo.
Etapas de negociación
El proceso contempla varias fases: actualización de la deuda, auditoría legal, identificación de acreedores y, finalmente, negociación financiera.
Solo después de estas etapas se podrían iniciar acuerdos formales con los tenedores de bonos y otros acreedores internacionales.
También se mantiene en paralelo la discusión sobre activos estratégicos como PDVSA en el exterior, incluidos procesos judiciales relacionados con la venta de CITGO.
Un desafío estructural
Expertos coinciden en que el éxito del proceso dependerá de la capacidad institucional para transparentar cifras, ordenar pasivos y establecer una estrategia de negociación sostenible.
La falta de datos actualizados y la complejidad legal siguen siendo los principales obstáculos para avanzar hacia un acuerdo integral.
Fuente: Banca y Negocios
