Venezuela, entre los países con menor calidad institucional. El Índice de Calidad Institucional 2025 (ICI) reveló que Venezuela se encuentra en el puesto 181 a nivel mundial.
El estudio, presentado por la Red Liberal de América Latina (RELIAL), evalúa el desempeño de los países en instituciones políticas y económicas.
Entre los factores considerados figuran Estado de Derecho, libertad de prensa, lucha contra la corrupción, transparencia, libertad económica y entorno de inversión.
Esta edición se centró en Latinoamérica, donde Venezuela destaca negativamente junto a Bolivia (137), Cuba (170), Nicaragua (168) y Haití (164).
El ranking está liderado por economistas y coordinado por Martín Krausse, PhD, profesor de economía de la Universidad de Buenos Aires.
El ICI 2025 pone de relieve que la debilidad institucional limita la inversión, frena la innovación y mantiene altos niveles de pobreza.
Venezuela, entre los países con menor calidad institucional
Los países con mejores resultados fueron Dinamarca, Finlandia, Suiza, Nueva Zelanda, Noruega, Irlanda, Suecia, Luxemburgo, Países Bajos y Estonia.
“Son democracias consolidadas que combinan instituciones estables con economías abiertas; demuestran que la calidad institucional es clave para prosperidad y confianza”, explicó Krausse.
El informe señala que naciones con instituciones inclusivas protegen la propiedad, garantizan libertad contractual y mantienen sistemas financieros abiertos, atrayendo inversión sostenida.
Por el contrario, donde prevalecen instituciones extractivas y opacas, la incertidumbre desplaza la esperanza, generando desconfianza en la población y en los mercados.
El índice también destacó dos eventos relevantes ocurridos a fines de 2024: el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos y la cumbre del G20 en Brasil.
Ambos sucesos influyeron en la agenda global y en la capacidad de los gobiernos para implementar políticas económicas y diplomáticas.
Según RELIAL, los resultados del ICI 2025 reflejan que la construcción de instituciones sólidas no es una opción, sino una necesidad para América Latina.
La estabilidad institucional se convierte así en factor determinante para atraer inversión, fortalecer la democracia y garantizar un desarrollo económico sostenible en la región.
