Venezuela enfrenta incierto reordenamiento petrolero. El sector energético venezolano atraviesa una etapa de alta incertidumbre tras la salida de Nicolás Maduro, ocurrida el 3 de enero de 2026 durante la llamada “Operación Resolución Absoluta”.
El cambio político reabrió el debate sobre el futuro petrolero del país, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y fragilidad institucional.
Estados Unidos ha asumido un rol central en el nuevo escenario.
Mientras la administración de Donald Trump plantea medidas de control sobre la infraestructura estatal, el Departamento de Energía estadounidense participa en la supervisión del sector de manera indefinida.
La discusión ya no se centra únicamente en cuánto petróleo puede producir Venezuela.
El foco está en las condiciones legales, de gobernanza y soberanía bajo las cuales podrían reactivarse los yacimientos.
Venezuela enfrenta incierto reordenamiento petrolero
Expertos coinciden en que la recuperación enfrenta obstáculos estructurales.
Retomar niveles de producción similares a los de la década de 1970 requeriría inversiones cercanas a los 100.000 millones de dólares durante al menos diez años.
El mercado petrolero ha reaccionado con cautela.
Los futuros del WTI muestran una tendencia a la baja, con proyecciones cercanas a 54 dólares por barril hacia finales de 2026.
Empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips observan el proceso con reservas.
Analistas señalan que el riesgo país no desapareció con el cambio político, sino que se transformó en incertidumbre jurídica.
Visión de expertos
Alberto Cisneros, director ejecutivo de Global Business Consultants, afirmó que las grandes petroleras son conservadoras.
Indicó que, sin seguridad jurídica clara, no reanudarán operaciones en el país.
Cisneros señaló que la transición implica la salida progresiva de actores como Rusia, China e Irán.
También destacó el fin de las llamadas “flotas fantasmas” que desviaban crudo hacia Asia.
A su juicio, los acuerdos con transnacionales podrían tardar varios meses.
Advirtió que una solución inmediata resulta poco realista.
Producción y logística
Chevron se mantiene como el principal actor internacional activo en Venezuela.
La empresa ya despachó un cargamento de 300.000 barriles de crudo hacia Estados Unidos.
Cisneros estimó que el país podría alcanzar un techo cercano a 900.000 barriles diarios.
Sin embargo, alertó sobre problemas de almacenamiento y falta de diluyentes para el crudo extrapesado.
Escenarios posibles
Francisco Monaldi, analista y profesor de la Universidad de Rice, señaló que el panorama sigue siendo incierto.
Indicó que cualquier incremento dependerá del funcionamiento del gobierno interino y de las licencias que otorgue Washington.
Monaldi estimó que la producción podría aumentar entre 100.000 y 150.000 barriles diarios.
Con la entrada de otras petroleras, el alza podría llegar a 200.000 barriles por día.
Ambos expertos coincidieron en que las proyecciones más optimistas carecen de sustento inmediato.
La recuperación, señalaron, será gradual y condicionada por reformas legales y financieras.
El futuro de PDVSA se define en un delicado equilibrio.
La necesidad de capital externo choca con exigencias de seguridad jurídica y estabilidad política.
Con información de Banca y Negocios
