La comunidad venezolana en los Estados Unidos ha decidido romper el silencio frente al asedio del cibercrimen. Según informes revelados por Últimas Noticias, un grupo de ciudadanos venezolanos denunciaron ante el FBI la existencia de una peligrosa banda de extorsión digital que opera desde territorio estadounidense, utilizando tácticas de amedrentamiento y difamación para obtener pagos ilícitos.
La red criminal, que presuntamente cuenta con integrantes tanto en EE. UU. como con conexiones en el extranjero, se especializa en el hackeo de cuentas personales, el robo de identidad y el uso de plataformas sociales para lanzar campañas de desprestigio. Las víctimas aseguran que los delincuentes exigen cuantiosas sumas de dinero a cambio de no publicar información privada o cesar los ataques digitales contra sus negocios y reputación.
El modus operandi de la banda
De acuerdo con los testimonios recabados, la extorsión digital contra venezolanos sigue un patrón sofisticado: los atacantes identifican a personas con perfiles públicos activos o emprendedores exitosos dentro de la diáspora. Una vez seleccionado el objetivo, utilizan software malicioso para acceder a comunicaciones privadas y, posteriormente, inician un ciclo de amenazas a través de aplicaciones de mensajería cifrada.
«No se trata solo de dinero; es un acoso sistemático que busca destruir familias y emprendimientos», señaló uno de los denunciantes. El recurso ante el FBI busca que la agencia federal rastree las direcciones IP y las cuentas bancarias donde se han solicitado los depósitos, muchas de las cuales estarían vinculadas a testaferros o servicios de criptomonedas para borrar el rastro.
Protección federal y seguridad cibernética
La intervención del Buró Federal de Investigaciones es vista como un paso crucial para desmantelar estas estructuras que se aprovechan de la vulnerabilidad de los migrantes. El FBI ha instado a otras posibles víctimas a no ceder ante las presiones económicas y a reportar cualquier intento de chantaje a través de los canales oficiales de denuncias de delitos en internet (IC3).
Expertos en ciberseguridad sugieren que la comunidad debe reforzar la seguridad de sus cuentas mediante el uso de autenticación de dos factores (2FA) y evitar compartir datos sensibles en redes sociales. El aumento de casos de extorsión digital en 2026 refleja una profesionalización de las bandas que, ante la imposibilidad de operar físicamente, han trasladado su violencia al entorno virtual.
Impacto en la diáspora venezolana
Este caso ha generado una ola de solidaridad entre los venezolanos residentes en ciudades como Miami, Houston y Nueva York, donde se han reportado la mayoría de los incidentes. Las organizaciones de apoyo al migrante han hecho un llamado a la calma, recordando que el estatus migratorio no debe ser una barrera para denunciar delitos federales.
Se espera que en las próximas semanas el FBI emita un boletín oficial con más detalles sobre la investigación, mientras se intensifica la vigilancia sobre foros y grupos digitales donde estas bandas suelen captar información de sus futuras víctimas. La denuncia colectiva marca un precedente importante en la autodefensa de la comunidad venezolana frente al crimen transnacional.
Con información de Alberto News / Últimas Noticias.
