Valencia, 31 de julio de 2026-. Unos 49 mil marroquíes cruzaron la frontera hacia España de forma irregular en las últimas horas y las autoridades locales buscan frenar el flujo de ingreso. La crisis migratoria en la frontera alcanzó momentos de extrema tensión cuando cientos de personas intentaron forzar los accesos desde Marruecos. Así lo reseña en su nota original la agencia de noticias internacional, detallando que los grupos lanzaron piedras de manera coordinada contra las fuerzas de seguridad apostadas en Castillejos, localidad limítrofe con Ceuta.
Los efectivos marroquíes repelieron los primeros intentos, pero los manifestantes regresaron multiplicados y con actitud hostil. Ante la agresividad del asalto, los agentes antidisturbios utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud y evitar el colapso total del perímetro fronterizo.
Unos 49 mil marroquíes cruzaron la frontera hacia España de forma irregular en las últimas horas y las autoridades locales buscan frenar el flujo de ingreso
Un portavoz oficial del ministerio del Interior español confirmó este viernes treinta y uno de julio de dos mil veintiséis que el número de fallecidos asciende a dieciocho. Las llegadas masivas continuaron ininterrumpidas durante toda la noche con ciudadanos procedentes de diversas regiones marroquíes.
Cálculos extraoficiales de los cuerpos policiales apuntan a que unas cuarenta y nueve mil personas han ingresado de forma irregular recientemente. Esta situación motivó el desplazamiento urgente del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, para supervisar directamente las operaciones en la ciudad autónoma.
Disturbios simultáneos en Melilla y Nador
La presión migratoria también afectó el paso de Beni Nsar, donde se registraron choques violentos entre la policía y cientos de jóvenes. La sección de Nador de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos alertó sobre la alta presencia de menores intentando cruzar por la valla y el puerto hacia territorio español.
Las autoridades locales mantienen un despliegue operativo masivo en ambos enclaves norteafricanos para contener los flujos descontrolados. Organismos humanitarios vigilan de cerca el desarrollo de los acontecimientos ante la creciente vulnerabilidad de los migrantes atrapados en los disturbios.
