Una multitud desborda Dublín al grito de «Trump no es bienvenido» y acorrala al Gobierno irlandés por prestar sus aeropuertos a las tropas de EEUU. Una marea humana que superó las 10.000 personas tomó las arterias viales del centro de Dublín este sábado 12 de septiembre de 2026 para repudiar la llegada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a suelo irlandés y exigir que el Estado preserve su tradicional neutralidad bélica frente a las potencias extranjeras.
Por lo tanto, diversas plataformas sociales, gremios y organizaciones políticas canalizaron el malestar colectivo ante la estancia de dos días del mandatario norteamericano en la isla, cuestionando con dureza los encuentros protocolares que las autoridades locales sostuvieron con el líder republicano.
Ante este escenario, la manifestación avanzó con fuerza hasta las inmediaciones del Parlamento nacional, responsabilizando a la coalición gobernante por subordinar la soberanía del país a los intereses estratégicos de la Casa Blanca.
Marcha desde el Jardín del Recuerdo, pancartas satíricas y agenda en Doonbeg
En primer lugar, los manifestantes concentraron sus fuerzas desde tempranas horas de la tarde en el histórico Jardín del Recuerdo —monumento dedicado a los combatientes caídos en las luchas de liberación— para iniciar una concurrida caminata hacia el corazón de la capital, finalizando su trayecto frente a las puertas del Dáil (Asamblea irlandesa).
En este sentido, la multitud entonó cánticos ininterrumpidos contra el gobernante estadounidense y reprochó al liderazgo político de Irlanda el recibimiento brindado a su comitiva.
«La gente grita, alto y claro, Donald Trump no es bienvenido aquí», coreaban los manifestantes a lo largo del recorrido, sumando voces que pedían encarcelar al mandatario norteamericano o someterlo a un juicio internacional al catalogarlo como «cómplice de genocidio» en Gaza.
Asimismo, los asistentes alzaron miles de banderas palestinas y vistieron las tradicionales kuffiyas, superando en número a los propios símbolos patrios irlandeses, mientras paseaban figuras inflables de Trump y del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, además de una efigie satírica del jefe de Estado estadounidense asomando desde un contenedor de basura con una concha de plátano en la frente.
El despliegue de calle respondió a la agenda matutina del mandatario, quien conversó en la capital con la presidenta Catherine Connolly y el primer ministro Micheál Martin antes de marcharse al oeste insular para presenciar el Abierto de Irlanda de golf en su resort privado de Doonbeg.
La ruptura de la neutralidad, las escalas en Shannon y la furia de la oposición
Denuncias contra el pacto militar con potencias extranjeras
Por su parte, la convocatoria sumó el respaldo de la Liga por la Neutralidad Irlandesa (INL), el Movimiento Irlandés contra la Guerra y bancadas opositoras como el Partido Laborista, Sinn Féin y la organización People Before Profit (El Pueblo Antes que el Lucro). Al respecto, el concejal dublinés Connor Reddy arremetió contra la gestión de centroderecha de Fine Gael y Fianna Fáil, afirmando que los ministros arrastran a Irlanda hacia compromisos bélicos con Washington, Londres y la Unión Europea.
Reddy denunció que el Ejecutivo traiciona la tradición pacifista al ceder las pistas del aeropuerto de Shannon para que aviones del ejército de Estados Unidos hagan escalas logísticas camino a teatros de guerra en ultramar, una medida que genera un rechazo rotundo en la opinión pública de la isla.
Discursos frontales y focos de protesta en el interior
Al respecto, la jornada culminó con encendidas intervenciones en la tarima principal de la marcha, donde la destacada activista y exparlamentaria Ailbhe Smyth increpó directamente a los dirigentes gubernamentales por admitir el viaje del magnate: «¿Por qué diablos querríamos recibir en Irlanda a esta basura?», fustigó ante la ovación general, tachándolo de repugnante, racista y misógino.
Los comités organizadores mantendrán la presión social durante las próximas horas, coordinando piquetes y concentraciones de protesta en los accesos del aeropuerto de Shannon y en las inmediaciones del club de golf de Doonbeg para todo el fin de semana.
Con información de EFE
