Una familia venezolana necesitó más de 761 dólares para comer en septiembre mientras el salario mínimo apenas cubre el 0,02 % de la canasta alimentaria. El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) reveló este miércoles 21 de octubre de 2026 que un hogar integrado por cinco personas necesitó 761,35 dólares exclusivamente para cubrir sus gastos de alimentación durante el mes de septiembre.
Dicho balance mensual representa una subida del 0,79 % respecto al monto reportado en el periodo previo, cuando la cesta alimenticia se ubicó en 755,36 dólares, según los cálculos técnicos de la institución gremial.
El salario mínimo nacional, reducido apenas a unos cuantos centavos de dólar al cambio oficial, solo cubre un insignificante 0,02 % del costo total de los 60 artículos que integran este indicador nutricional básico. Por consiguiente, los informes del costo de la vida, las demandas gremiales por reivindicaciones laborales y las distorsiones del ingreso familiar concentran el interés prioritario en las noticias de economía.
La brecha salarial y el reclamo por 4.860 sueldos mensuales
El organismo estadístico magisterial expuso en sus plataformas informativas la profunda disparidad entre las remuneraciones legales y el precio de los alimentos.
La organización sindical subrayó a través de un pronunciamiento en la red social X la cruda realidad del bolsillo doméstico: «Se necesitan 4.860 sueldos al mes para subsistir».
La canasta de 60 bienes alimenticios básicos demandó 761,35 dólares a lo largo de las cuatro semanas de septiembre para garantizar una dieta equilibrada.
El valor oficial de la remuneración básica mensual apenas aportó para costear una fracción diminuta del 0,02 % de estos suministros fundamentales.
El Ejecutivo nacional mantuvo durante los últimos años un esquema salarial sustentado en la cancelación de dos bonificaciones extraordinarias para los empleados de la administración pública.
Dichos estipendios totalizan en la actualidad 240 dólares mensuales, montos que las autoridades transfieren en bolívares a la cotización oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) pero sin incidencia en prestaciones o utilidades.
En tal sentido, las familias deben aplicar severos recortes nutricionales o depender de transferencias de allegados desde el extranjero para completar la compra de despensa semanal.
A este respecto, diversos economistas remarcan que la ausencia de salarios reales con incidencia legal distorsiona la estructura financiera de todos los hogares venezolanos.
Aunado a esto, los voceros comunitarios insisten en que los aumentos de precios en rubros sensibles como carnes, harinas y quesos devoran cualquier ajuste monetario complementario.
Asimismo, los defensores de los derechos laborales advierten que subsidiar la vida cotidiana mediante complementos no remunerativos desampara el retiro digno de los trabajadores.
Indudablemente, el seguimiento a los partes y reportes que emiten los centros de análisis económico sobre el costo de la canasta familiar es noticia en la cobertura de economía.
Movilizaciones gremiales y el debate sobre los aguinaldos
Petición de aguinaldos sobre el ingreso integral de 240 dólares.
Por otra parte, la dirigencia sindical de diversos sectores acelera sus jornadas de presión para transformar la política de remuneraciones del Estado.
Los sindicatos de educadores, dirigentes gremiales y diversas organizaciones no gubernamentales ejecutan marchas y asambleas permanentes frente a ministerios y entes públicos.
Dichas concentraciones reclaman una reconsideración inmediata del sueldo mínimo oficial, debido a que este parámetro sirve de ancla para estipular los tabuladores de la administración pública.
La principal demanda del pliego de peticiones exige calcular las bonificaciones de fin de año tomando como base el ingreso integral mensual de 240 dólares y no el salario base desvalorizado, según constató un documento al que tuvo acceso la agencia EFE.
En consecuencia, los voceros gremiales consideran inaceptable liquidar los aguinaldos con montos simbólicos que no alcanzan para comprar los ingredientes del plato tradicional decembrino.
De igual manera, los empleados de los diferentes ministerios alertan que la pérdida del salario base aniquiló beneficios históricos como las primas por antigüedad y profesionalización.Claramente, las protestas laborales de los funcionarios del Estado y las fórmulas de cálculo para las utilidades de fin de año se procesan en el plano de economía.
Exigencia de primas técnicas y mesas de concertación
Por añadidura, el petitorio de la clase trabajadora abarca compensaciones sectoriales y el rescate de las discusiones contractuales formales.
Los representantes gremiales solicitaron el desembolso urgente del bono de responsabilidad profesional para la totalidad del personal técnico y obrero.
Dicho beneficio contempla la inclusión obligatoria tanto de los empleados activos como del personal jubilado adscrito a los ministerios de Salud y Educación.
Las federaciones reclaman abrir mesas inmediatas para debatir las escalas y tablas salariales junto a las organizaciones sindicales legalmente constituidas.Por otro lado, los trabajadores sanitarios denuncian que laboran en condiciones de extrema precariedad sin percibir incentivos proporcionales al riesgo de sus labores diarias.
De modo que los 761,35 dólares de la cesta, el incremento del 0,79 %, la necesidad de 4.860 sueldos y la urgencia de calcular utilidades sobre los 240 dólares dibujan un complejo panorama para las familias antes de cerrar el año.
