Un gen de la peste bubónica pudo alargar dos grandes pandemias históricas. Un estudio publicado este jueves en la revista Science sugiere que un cambio en el genoma de la bacteria Yersinia pestis —agente causante de la peste bubónica— podría haber prolongado dos de las tres pandemias más devastadoras de la historia.
El análisis genético se centró en el gen pla, un componente esencial para la virulencia de la bacteria, que le permite multiplicarse en los ganglios linfáticos y luego invadir el resto del cuerpo, provocando septicemia. Este gen ha estado presente en todas las pandemias de peste conocidas: la del siglo VI, la “Peste Negra” del siglo XIV y la tercera pandemia iniciada en Asia hacia 1850.
Un gen de la peste bubónica pudo alargar dos grandes pandemias históricas
Investigadores del Instituto Pasteur en Francia y la Universidad McMaster en Canadá, especializados en ADN antiguo, analizaron cientos de muestras de víctimas históricas. Detectaron que, hacia el final de la primera y segunda pandemias, el número de copias del gen pla disminuyó. Este cambio genético provocó una reducción del 20 % en la mortalidad, pero aumentó el tiempo que los individuos infectados permanecían vivos y contagiosos.
Según los autores, esta evolución pudo haber permitido una mayor propagación del patógeno en entornos con menor densidad de población, donde los contagios ocurren con más lentitud.
Un modelo para comprender las pandemias actuales
La hipótesis fue probada con modelos de ratón, y los resultados confirman que la variación genética alarga la duración de la infección. Los científicos creen que este cambio ocurrió de forma espontánea e independiente en cada pandemia.
Aunque la peste bubónica está hoy controlada con antibióticos, cepas activas siguen presentes en regiones de África, Asia y América. Para los expertos, estudiar su evolución permite comprender mejor cómo surgen, se propagan y se extinguen las pandemias.
