Valencia, 2 de diciembre de 2025-. Trump y Hegseth buscan distanciarse de operación militar que remató a dos supervivientes de una narcolancha. El segundo ataque ocurrió el 2 de septiembre, durante la campaña de operaciones contra narcolanchas anunciada por el gobierno estadounidense. Según confirmaron portavoces oficiales, el ejército lanzó dos misiles contra una embarcación en aguas internacionales del Caribe.
El primer impacto dejó dos supervivientes aferrados al casco semidestrozado. Minutos después ocurrió el segundo ataque, que los eliminó por completo. Este hecho abrió una fuerte controversia política dentro y fuera de Estados Unidos.
La Casa Blanca reconoció ambos disparos este lunes. La vocera Karoline Leavitt afirmó que el almirante Frank “Mitch” Bradley actuó bajo autorización del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y dentro del marco legal vigente. Dijo además que la operación buscaba eliminar una amenaza vinculada al tráfico de drogas.
Trump y Hegseth buscan distanciarse de operación militar que remató a dos supervivientes de una narcolancha
El presidente Donald Trump tomó distancia del segundo ataque durante declaraciones a la prensa. Afirmó que desconocía la decisión y que Hegseth le aseguró no haber ordenado “matar a esos dos hombres”. Trump insistió en que no habría aprobado esa acción, aunque mantuvo su confianza en su secretario de Defensa.
Horas después, Hegseth reforzó la versión de que la decisión operativa correspondió a Bradley. Lo calificó como un “héroe estadounidense” y respaldó totalmente su actuación. Sin embargo, él mismo había declarado en septiembre que siguió el operativo en tiempo real.
La revelación generó tensiones en el Congreso. Tanto demócratas como republicanos impulsaron investigaciones formales. Legisladores afirmaron que pedirán acceso a videos, audios y registros operativos para determinar la legalidad del procedimiento.
Investigaciones avanzan en el Congreso
El senador demócrata Mark Kelly adelantó que habrá audiencias públicas y comparecencias bajo juramento. Otros congresistas cuestionaron si existió un crimen de guerra o un uso desproporcionado de la fuerza. Incluso algunos republicanos señalaron que el procedimiento podría ser “ilegal” si se confirma que los supervivientes ya no representaban una amenaza.
El almirante Bradley deberá declarar esta semana. Su comparecencia llega en medio de tensiones internas en el Pentágono y dudas sobre si él podría asumir la responsabilidad completa por la operación.
