Trump descarta transmitir en vivo el fusilamiento de Nidal Hasan en Fort Hood tras la alarma de la ONU pero mantiene la ejecución militar para el 3 de diciembre. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 15 de octubre de 2026 que descartó su plan inicial de retransmitir en directo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, exmayor del Ejército estadounidense condenado a la pena capital por asesinar a 13 personas durante una matanza perpetrada en 2009.
A través de su cuenta oficial en la red social Truth Social, el mandatario ratificó que el reo morirá según el calendario trazado el próximo 3 de diciembre en la base militar de Fort Hood, en Texas, aunque circunscribió el acceso visual al acto únicamente a los parientes directos de las víctimas que decidan acudir.
Dicho procedimiento constituirá la primera aplicación de la pena de muerte militar mediante pelotón armado en la potencia norteamericana desde 1945.
Retractación en Truth Social y presencia de los deudos
El mandatario estadounidense argumentó los motivos que lo llevaron a declinar la divulgación audiovisual del ajusticiamiento:
- Donald Trump precisó los términos del procedimiento en sus redes: «Morirá, según lo previsto, por fusilamiento, pero este evento no será retransmitido. Dicho esto, la ejecución podrá ser presenciada en persona por los familiares directos de las víctimas, si así lo desean».
- El jefe de Estado defendió que una transmisión pública «podría haber sido un fuerte elemento disuasorio para que el mundo presenciara cómo Estados Unidos trata a terroristas y escoria como Hasan».
- El mandatario admitió el rechazo ciudadano hacia el espectáculo punitivo al reconocer que «muchas personas buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir, ni por transmisión en directo ni por ningún otro medio visual».
- La orden ejecutiva mantiene intacto el fusilamiento a cargo de un escuadrón militar con fusiles reglamentarios en las instalaciones de Texas.
En tal sentido, los asesores jurídicos de la Casa Blanca revisan los reglamentos castrenses para asegurar que el acto cumpla con los protocolos carcelarios federales.
A este respecto, diversos penalistas en Washington recuerdan que las leyes marciales exigen total sobriedad en la aplicación de sentencias capitales para evitar impugnaciones judiciales de última hora.
Aunado a esto, los representantes de las familias afectadas expresan posturas divididas sobre presenciar directamente el momento en que los tiradores abran fuego en la base texana.
Asimismo, los mandos del Pentágono coordinan el dispositivo de seguridad interna en Fort Hood para resguardar las instalaciones ante posibles protestas civiles en las inmediaciones.
Discrepancias internas, condena de la ONU y el crimen de 2009
Posturas encontradas entre Hegseth, Trump y Vance
Por otra parte, la idea de difundir el fusilamiento desató marcadas fisuras en el propio seno de la administración gubernamental.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, encendió la polémica el pasado 7 de octubre durante una entrevista televisiva al asegurar que garantizaría que «la gente pueda verlo» para enviar un mensaje contundente sobre las consecuencias del terrorismo.
El propio Trump respaldó inicialmente esa postura al declarar que Hasan merecía la exhibición abierta de su muerte por la cantidad de personas que asesinó.
El vicepresidente JD Vance tomó distancia de inmediato de la propuesta y confirmó de manera pública que no planeaba presenciar la ejecución.
La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos condenó enérgicamente la iniciativa, advirtiendo que «las ejecuciones públicas constituyen una forma de trato o pena cruel, inhumana o degradante» y que su televisación equivale a tortura.
En consecuencia, el rechazo de las agencias internacionales forzó al Ejecutivo a replantear el formato del ajusticiamiento para mitigar el costo diplomático.
De igual manera, los defensores de garantías procesales señalan que la transmisión mediática de la pena capital viola convenios globales suscritos por Washington.
La masacre militar más cruenta fuera de combate
Por añadidura, el caso revive el dolor del episodio más sangriento registrado en un cuartel estadounidense en tiempos de paz.
Hasan protagonizó el 5 de noviembre de 2009 un tiroteo masivo en Fort Hood que dejó un saldo de 13 personas muertas y 32 heridas de gravedad.
Un tribunal militar sentenció al oficial a la pena máxima en 2013 tras comprobar su responsabilidad material e ideológica en los ataques armados.
Dicha condena culminará finalmente tras casi dos décadas de litigios y apelaciones en los distintos escalones de la justicia marcial.
Por otro lado, los historiadores militares documentan los antecedentes para detallar cómo operaban los pelotones de fusilamiento castrenses durante la Segunda Guerra Mundial.
De modo que la rectificación de Trump, la exclusividad para los deudos, las críticas de la ONU y la ejecución fijada para el 3 de diciembre sellan una jornada determinante en Estados Unidos.
Con información de EFE
