Valencia, 18 de junio de 2026-. La Administración de Donald Trump comprometió cerca de 2.600 millones de dólares. El objetivo es cancelar proyectos de energía eólica marina aprobados anteriormente.
Estas iniciativas fueron adjudicadas durante el mandato de Joe Biden. Formaban parte de su estrategia para impulsar energías renovables.
Trump cancela eólica marina millonaria para reorientar inversiones energéticas. La Casa Blanca prioriza ahora el gas natural y otras fuentes tradicionales.
El movimiento más reciente incluye un acuerdo con la empresa Invenergy. La compañía devolvió cuatro concesiones federales para parques eólicos marinos.
Estos proyectos estaban ubicados frente a Nueva York, California y Maine. Todos se encontraban en fases iniciales de desarrollo.
A cambio, el Gobierno pagará 765 millones de dólares. La cifra es ligeramente menor al monto original de las concesiones.
Trump canceló proyectos de energía eólica marina
Los proyectos tenían pocas posibilidades de avanzar.
Trump había suspendido permisos federales para nuevas instalaciones eólicas marinas.
Invenergy utilizará parte de los fondos recibidos en nuevos proyectos. Entre ellos destacan iniciativas de gas natural en el Medio Oeste.
También prevé desarrollar energía geotérmica en el oeste del país. Estas acciones se alinean con las prioridades del actual Gobierno.
Trump cancela eólica marina millonaria y redefine el mapa energético. La decisión refleja un cambio claro en la política federal.
En los últimos meses, se firmaron acuerdos similares con otras empresas. Esto elevó el monto total a unos 2.600 millones de dólares.
Críticas y debate ambiental
La estrategia ha generado críticas de grupos ambientalistas. También cuestionan la medida varios estados con gobiernos demócratas.
Los críticos consideran que se frena una industria clave. Se refieren a la transición hacia energías más limpias.
Además, cuestionan el uso de fondos públicos para cancelar proyectos. Se trata de iniciativas que ya habían sido aprobadas anteriormente.
A pesar de las críticas, la Casa Blanca mantiene su postura. Defiende la necesidad de garantizar estabilidad energética.
