El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que el responsable de las filtraciones gubernamentales relacionadas con Venezuela ya fue identificado y se encuentra detenido, mientras las autoridades continúan investigando a otros posibles implicados.
“El filtrador ha sido localizado y está en prisión ahora mismo; es el filtrador de Venezuela. Puede haber algunos más. Vamos tras ellos”, declaró Trump, al vincular de forma directa el caso con información sensible sobre Caracas.
Las declaraciones se produjeron tras la detención de Aurelio Luis Pérez-Lugones, contratista del Gobierno federal, acusado de retener ilegalmente información de defensa nacional. El arresto ocurrió a comienzos de enero, pocos días después de la captura de Nicolás Maduro.
Pérez-Lugones, ciudadano estadounidense, exmiembro de la Armada y residente en Maryland, contaba con autorización de seguridad y acceso a información clasificada. Según la denuncia penal presentada ante un tribunal federal, accedió a informes de inteligencia sin tener necesidad operativa, realizó capturas de pantalla e impresiones y retiró ese material de instalaciones seguras, almacenándolo posteriormente en su vehículo y en su domicilio.
Trump asegura que filtrador de información sobre Venezuela está preso
El Departamento de Justicia lo acusa de retención ilegal de información de defensa nacional, un delito contemplado en la Ley de Espionaje. Hasta ahora, los documentos judiciales no mencionan expresamente a Venezuela ni señalan que el acusado haya entregado la información a periodistas o terceros.
No obstante, los fiscales alertaron sobre el riesgo de divulgación de material clasificado si Pérez-Lugones quedaba en libertad provisional, por lo que solicitaron su permanencia en prisión mientras espera juicio. Una audiencia sobre este punto está prevista para este jueves en Baltimore.
El caso generó controversia tras el registro del domicilio de la periodista del Washington Post, Hannah Natanson, en el marco de la investigación. Agentes del FBI incautaron su teléfono móvil y un reloj inteligente, aunque le informaron que no es objetivo del proceso penal.
La actuación provocó críticas dentro y fuera del medio. El director ejecutivo del Washington Post, Matt Murray, calificó el operativo como “profundamente preocupante”, al considerar que plantea dudas sobre las protecciones constitucionales al ejercicio periodístico. Legisladores demócratas también cuestionaron la medida por considerarla desproporcionada.
El Departamento de Justicia defendió el procedimiento y reiteró que no tolerará filtraciones de información clasificada que comprometan la seguridad nacional. Al atribuir públicamente el caso a Venezuela, Trump elevó el perfil político del proceso y lo vinculó directamente con uno de los expedientes más sensibles de su política exterior reciente.
