TikTok bajo la lupa por fallos y sospechas de censura en EE. UU. La nueva versión estadounidense de TikTok, aprobada por el presidente Donald Trump y controlada por un consorcio de inversores principalmente estadounidenses, ha tenido un inicio problemático, con fallos técnicos que afectaron a la plataforma durante varios días y críticas sobre supuesta censura.
La compañía atribuyó los problemas a un corte de energía en un centro de datos y a la falla en cascada de sus sistemas, aunque algunos usuarios y celebridades aseguraron que sus videos críticos con Trump, incluyendo contenidos sobre políticas migratorias y el tiroteo mortal de Alex Pretti en Minneapolis, se quedaron atascados en revisión o mostraron una cantidad sorprendentemente baja de visualizaciones.
Algunos políticos demócratas, incluyendo al gobernador de California, Gavin Newsom, exigieron investigaciones sobre posibles irregularidades. Newsom señaló que se han recibido informes confirmados de manera independiente sobre contenido crítico con Trump suprimido, y solicitó al fiscal general del estado determinar si se viola la ley local. Otros funcionarios demócratas también alertaron sobre la nueva estructura de propiedad de TikTok y la influencia de sus inversores.
TikTok bajo la lupa por fallos y sospechas de censura en EE. UU.
En el acuerdo negociado por Trump, Oracle y otros aliados estadounidenses poseen cerca del 80 % de la nueva entidad, mientras que ByteDance, con sede en Beijing, mantiene el resto. Críticos han cuestionado si la aplicación podría ser manipulada para favorecer a Trump y a otros republicanos en futuras elecciones, en un caso que recuerda a los cambios implementados por Elon Musk tras la adquisición de Twitter.
TikTok indicó que ha logrado un “progreso significativo” en la restauración del servicio, aunque algunos usuarios aún podrían experimentar problemas al publicar contenido nuevo. La compañía también investiga reportes sobre la imposibilidad de enviar la palabra “Epstein” en mensajes directos, aclarando que no existe una regla que lo prohíba.
La situación refleja la creciente tensión política en torno a las plataformas digitales, donde fallos técnicos, sospechas de censura y la política se entrelazan, generando un debate público intenso sobre la moderación de contenidos y la influencia de los nuevos propietarios en las redes sociales.
