Valencia, 24 de agosto de 2026-. The Washington Post reveló que especialistas del Gobierno de Chávez sabían que apartamentos de Misión Vivienda en La Guaira no aguantarían un terremoto y aún así los construyeron.
Una investigación de The Washington Post reveló fallas en viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela tras los sismos de junio.
El reportaje señala que científicos vinculados al Gobierno venezolano habían identificado riesgos sísmicos en parte del estado Vargas.
Según el diario, esas advertencias existían desde hace décadas y señalaban zonas especialmente vulnerables ante un terremoto de gran magnitud.
Pese a ello, el Gobierno de Hugo Chávez impulsó proyectos habitacionales en esas áreas durante la expansión de la Misión Vivienda.
El análisis del Washington Post utilizó imágenes satelitales tomadas desde principios de los años 2000 hasta 2026.
Según sus resultados, los edificios de mayor densidad construidos por el programa registraron los mayores niveles de colapso.
The Washington Post reveló que especialistas del Gobierno de Chávez sabían que apartamentos de Misión Vivienda en La Guaira no aguantarían un terremoto y aún así los construyeron
Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurrieron con 39 segundos de diferencia el pasado 24 de junio.
Según las normas venezolanas, los edificios construidos después de 2011 debían resistir movimientos sísmicos de esas características.
Sin embargo, el análisis del diario encontró una elevada cantidad de colapsos entre los complejos de vivienda pública.
En Caraballeda, considerada la zona más afectada, colapsó más de la mitad de los edificios de mayor densidad de la Misión Vivienda.
En contraste, uno de cada diez edificios privados similares se derrumbó, según el análisis citado.
La mayoría de las edificaciones privadas colapsadas habían sido construidas bajo normas sísmicas anteriores.
El diario también señaló que en Caraballeda existían diez edificios privados construidos después de las normas sísmicas de 2001.
Solo uno de ellos colapsó, aunque estaba unido a otra estructura de al menos 42 años que también se derrumbó.
Construcción acelerada y cuestionamientos técnicos
Tras el terremoto de Caracas de 1967, que dejó más de 225 muertos, Venezuela estableció una comisión especializada.
El organismo contó con asesoría de destacados ingenieros sísmicos y desarrolló normas de construcción resistentes a terremotos.
El geólogo Michael Schmitz, de la Universidad Central de Venezuela, destacó la importancia de esas normas.
“En principio, ningún edificio construido después de la norma sísmica de 2001 debería haber colapsado”, afirmó Schmitz.
Carlos Genatios, quien fue ministro de Ciencia y Tecnología entre 1999 y 2002, también cuestionó los procesos de construcción.
Según su declaración al diario, las obras de la Misión Vivienda fueron frecuentemente eximidas de revisiones e inspecciones ordinarias.
El reportaje señala además que los proyectos estaban bajo una oficina autónoma que respondía directamente a la Presidencia.
Residentes entrevistados por el Post describieron problemas de calidad incluso cuando los edificios eran nuevos.
Transparencia Venezuela sostuvo que numerosas edificaciones no contaron con estudios de suelo.
La urbanista Ketty Mendes también identificó terrenos de Caraballeda sin certificaciones técnicas de uso.
Riesgos sísmicos habían sido identificados
El reportaje explica que los riesgos de la costa venezolana eran conocidos desde décadas atrás.
Tras el terremoto de 1967, estudios geológicos documentaron condiciones que podían aumentar los efectos de un sismo.
En Caraballeda, el suelo arenoso y saturado de agua podía favorecer un fenómeno conocido como licuefacción.
El geólogo Franck Audemard había documentado este proceso después del terremoto de 1967.
Los estudios también señalaron que el terreno de la zona oscila cada 1,5 a 1,8 segundos.
Ese período coincide aproximadamente con el movimiento de edificios de entre 15 y 18 pisos.
Según el reportaje, esta coincidencia puede aumentar la intensidad de las vibraciones sobre determinadas estructuras.
Pese a estos antecedentes, la Misión Vivienda construyó al menos 28 complejos de torres gemelas en Caraballeda.
Cada complejo tenía 13 pisos y 96 apartamentos, según la investigación.
Los sobrevivientes consultados por el Post afirmaron que funcionarios les aseguraron que las torres eran resistentes a terremotos.
Tras los sismos del 24 de junio, 15 de las 28 torres se derrumbaron completamente.
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