Texas en emergencia: el agua arrasó con vidas, casas y certezas. Las inundaciones repentinas que azotaron el centro y sur de Texas el fin de semana del 4 de julio han dejado, hasta ahora, al menos 89 personas muertas y más de 40 desaparecidas. Entre las víctimas, hay 27 niñas y adolescentes que se encontraban en el campamento cristiano Mystic, en el condado de Kerr, epicentro de la tragedia.
Un terreno propenso al desastre
Expertos advierten que esta región es conocida como Flash Flood Alley, una zona altamente vulnerable a inundaciones súbitas. Con colinas escarpadas, suelos poco absorbentes y clima semiárido, cualquier lluvia intensa se transforma en una avalancha de agua. El río Guadalupe, que ha provocado crecidas históricas al menos una vez por década, subió 8 metros en tan solo 45 minutos.
¿Fallas en las alertas?
Aunque se emitieron advertencias entre el miércoles y la madrugada del viernes, la magnitud del desastre superó las previsiones. Zonas sin señal móvil y la falta de sistemas de alerta sonora limitaron la respuesta. El gobernador Greg Abbott reconoció que no esperaban “una pared de agua de casi nueve metros”.
¿Influyeron los recortes?
El New York Times reveló que el Servicio Meteorológico Nacional enfrenta escasez de personal clave desde el regreso de Trump a la presidencia. Al menos 600 trabajadores han sido despedidos o jubilados. Desde el gobierno niegan que esto haya afectado la capacidad de alerta, pero exfuncionarios aseguran lo contrario.
Texas en emergencia: el agua arrasó con vidas, casas y certezas
En el campamento Mystic, dirigido por la misma familia desde los años 30, la crecida sorprendió a las niñas mientras dormían. Las hermanas Blair (13) y Brooke Harber (11), y Renee Smajastrla (8) están entre las víctimas. También falleció el director del campamento, Richard Eastland.
Otra historia conmovedora es la de Julian Ryan, de 27 años, quien murió desangrado tras rescatar a su familia de una caravana inundada. “Murió como un héroe”, dijo su hermana.
Una tragedia que pudo evitarse
Autoridades locales reconocieron que hace seis años se consideró instalar un sistema de alerta de inundaciones en el río Guadalupe, pero no se ejecutó por su costo. “Ahora debemos revisar todo el sistema de notificación. Le debemos eso a las víctimas”, dijo el funcionario Dalton Rice.
Mientras continúan las lluvias, el número de muertos podría aumentar. Texas enfrenta una de sus peores tragedias naturales en décadas, y las preguntas sobre prevención y responsabilidad apenas comienzan.
