Texas bajo presión por fallos en alertas de inundación. Casi una semana después de que inundaciones repentinas dejaran 121 muertos en Texas, las autoridades enfrentan fuertes cuestionamientos por la gestión de la emergencia y el funcionamiento de los sistemas de alerta.
Campamentos infantiles arrasados
Las lluvias torrenciales devastaron Hill Country, una región en el centro de Texas. Especialmente afectados fueron varios campamentos de verano, entre ellos el campamento Mystic, donde murieron 27 niñas y guías. Aún se busca a cinco menores y una monitora del mismo campamento.
El condado de Kerr, epicentro de la tragedia, confirmó hasta ahora 97 muertes, incluyendo 36 niños. En total, 173 personas siguen desaparecidas.
Texas bajo presión por fallos en alertas de inundación
Una investigación de ABC News reveló que un bombero de Ingram advirtió a la Oficina del Sheriff a las 4:22 a.m. del 4 de julio sobre una posible inundación. Sin embargo, la primera alerta del sistema CodeRed llegó 90 minutos después, y en algunos casos, pasadas las 10:00 a.m., cuando cientos ya habían sido arrastrados por la crecida del río Guadalupe.
Este retraso ha encendido las alarmas, sobre todo al considerar que la región se encuentra en el llamado “Callejón de las Inundaciones Repentinas”, una de las zonas más propensas del país a este tipo de eventos.
Posibles recortes y falta de preparación
Los recortes presupuestarios durante la administración Trump son también objeto de escrutinio. Periodistas y líderes comunitarios exigen saber si estos recortes afectaron la capacidad de respuesta y los sistemas de alerta.
El sheriff de Kerr, Larry Leitha, prometió una revisión oficial del manejo de la emergencia, pero no ofreció detalles sobre las fallas detectadas.
Visita presidencial y respuestas esperadas
El expresidente Donald Trump visitará la zona este viernes junto a su esposa, mientras el gobernador Greg Abbott convocó a una sesión especial legislativa para el 21 de julio, en la que se debatirán mejoras en los sistemas de alerta meteorológica.
Con decenas de familias de luto y una región devastada, Texas se enfrenta no solo a la recuperación, sino también a la necesidad urgente de fortalecer su capacidad de respuesta ante desastres naturales.
