Teherán advierte que el estrecho de Ormuz continuará bloqueado hasta el cese de las sanciones de Washington y desmiente la normalización del tráfico de crudo. El Gobierno de Irán insistió este lunes 12 de octubre de 2026 en que la navegación por el estrecho de Ormuz carecerá de seguridad hasta que Estados Unidos suspenda su cerco naval y ponga punto final al bloqueo contra los puertos del país persa.
La tajante advertencia coincide con una ola de ataques contra buques cisterna en este estratégico corredor marítimo, provocando una nueva y pronunciada caída en el traslado internacional de crudo.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la nación persa, Ismail Bagaei, rechazó de forma categórica las declaraciones procedentes de Washington que pretenden proyectar una falsa normalidad en la zona.
Rueda de prensa en Teherán, rechazo al asedio y el combustible ruso
Durante su comparecencia regular ante los medios de comunicación, el representante diplomático desgranó las exigencias del régimen de Teherán para permitir el restablecimiento pacífico del comercio marítimo.
El portavoz ministerial detalló las razones estructurales que impiden la distensión inmediata en las aguas territoriales:
- Bagaei denunció que las maniobras navales estadounidenses y la asfixia financiera constituyen actos flagrantes de agresión militar contra la soberanía persa.
- El diplomático aclaró que Teherán no siente ninguna satisfacción con la inestabilidad actual, reconociendo que la tranquilidad de Ormuz reviste una importancia de primer orden para la propia economía iraní.
- Las autoridades persas negaron rotundamente que los petroleros circulen con normalidad tal como sostienen los partes emitidos desde la capital estadounidense.
- El funcionario desestimó las opiniones que dan por terminada la influencia geopolítica de Irán en el control de las vías energéticas globales.
- El portavoz utilizó el alivio de sanciones al diésel ruso por parte de la Casa Blanca como evidencia contundente de la profunda crisis de abastecimiento que sufre el mercado norteamericano.
En tal sentido, Ismail Bagaei expuso la inquebrantable postura de su despacho respecto a las condiciones que rigen el paso marítimo:
«Mientras Estados Unidos siga generando inseguridad en esta vía marítima y en la región mediante el bloqueo naval y la guerra económica, medidas de las que se enorgullece pese a que constituyen actos de agresión militar contra un país, la seguridad no regresará a esta vía. Pueden seguir afirmando que el estrecho de Ormuz ya no es un factor relevante y que Irán ha perdido su influencia, pero nosotros seguiremos con nuestro trabajo».
A este respecto, el vocero recalcó la paradoja de que Washington recurra al combustible procedente de Moscú para mitigar el encarecimiento de los carburantes en sus estaciones de servicio.
Aunado a esto, las autoridades iraníes consideran que la necesidad estadounidense de aliviar castigos a Rusia demuestra con creces que los cuellos de botella energéticos continúan intactos.
Asimismo, los analistas del sector petrolero observan con inquietud estas declaraciones, previendo nuevos repuntes en el valor del flete marítimo y de las pólizas de riesgo para buques de carga.
Ataques contra buques cisterna, advertencias de la Guardia Revolucionaria y maniobras en Omán
Desplome del tránsito de crudo tras nuevas agresiones
Por otra parte, la realidad sobre las aguas confirma un panorama de máxima confrontación que desmiente el discurso de pacificación promovido por el Pentágono.
Una sucesión de ataques armados contra cargueros en el estrecho de Ormuz durante los últimos días forzó a las principales flotas comerciales a frenar sus trayectos regulares.
Dicha escalada bélica redujo drásticamente el volumen de barriles que cruzan a diario hacia los centros de refinación en Asia y el continente europeo.
Los operadores navieros internacionales desvían sus convoyes ante el temor a impactos de proyectiles no tripulados o abordajes armados en pleno tránsito.
En consecuencia, los puertos exportadores de la cuenca pérsica acumulan retrasos significativos en los despachos pactados para el cierre del trimestre en curso.
De igual manera, las refinerías globales monitorean con alarma las reservas disponibles ante la posibilidad de un corte prolongado en los suministros.
Exigencia de permisos de paso y rutas alternativas
Por añadidura, el mando militar de la República Islámica endureció los protocolos de control territorial sobre las embarcaciones que cruzan su área de influencia.
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que no concederá el paso a ningún buque extranjero que no tramite previamente las autorizaciones formales ante sus capitanías de puerto.
Entretanto, las fuerzas navales de Estados Unidos redoblan sus patrullajes para intentar restablecer un canal de navegación seguro en un corredor marítimo cercano a las costas de Omán.
Las armadas aliadas de Occidente escoltan a varios mercantes rezagados para impedir que las lanchas rápidas persas intercepten su avance hacia el océano Índico.
Por otro lado, los gobiernos del golfo Pérsico celebran reuniones de urgencia con la meta de evitar que la confrontación abierta hunda definitivamente sus ingresos fiscales derivados del crudo.
De modo que las advertencias de Bagaei, la parálisis de los supertanqueros y el pulso por el control militar de Ormuz consolidan un escenario de altísima volatilidad para la seguridad mundial.
Con información de EFE
