Valencia, 1 de diciembre de 2025-. Saturación de las paradas en Guayana por crisis del transporte público. La crisis del transporte público se ha convertido en un problema que condiciona los horarios, la movilidad y la vida cotidiana de trabajadores que deben recorrer largas distancias para cumplir sus jornadas. Las paradas colapsan desde temprano, mientras las unidades disponibles disminuyen cada semana.
Juliana es una de esas trabajadoras. A las 5:30 a. m. inicia un trayecto que antes era sencillo y hoy es incierto. Sale desde Unare hacia Alta Vista, donde realiza el primer trasbordo. Sin embargo, la espera suele extenderse más de lo previsto, y frecuentemente llega tarde a su empleo.
Saturación de las paradas en Guayana por crisis del transporte público
Las unidades que circulan después de las 5:30 p. m. son pocas, lo que obliga a los usuarios a esperar más de lo habitual. La empresa de Juliana la acerca hasta Alta Vista, pero desde ese punto enfrenta nuevamente colas y competencia por un puesto.
Los conductores señalan que la falta de combustible y los daños mecánicos limitan la operatividad. Algunas unidades no reciben despacho regular y otras requieren reparaciones costosas que los dueños no pueden cubrir. En rutas como San Félix o Macagua, los usuarios reportan esperas que pueden superar dos horas.
Marcelo, otro trabajador, cuenta que al llegar a las 6:00 p. m. debe esperar casi dos horas para regresar a su casa. “A partir de las 6:40 p. m. cobran hasta 80 bolívares”, explica. Esta situación, afirma, afecta especialmente a quienes viven en zonas más alejadas.
Un servicio que ya no es rentable
Choferes y colectores aseguran que la crisis del transporte público también responde a la falta de rentabilidad. Cada unidad recibe entre 50 y 70 litros de combustible, pero el despacho ocurre solo cada dos o tres días. Muchos recurren al mercado negro para completar la jornada.
A esto se suma que, según relatan, deben entregar 80 dólares diarios al dueño de la unidad. Si la unidad genera alrededor de 100 dólares, quedan apenas 20 dólares para conductor y colector. El pasaje en efectivo cuesta 40 bolívares, pero sube a 50 bolívares por pago móvil debido a las comisiones bancarias.
El gremio solicita una tarifa de 0,50 dólares ajustada cada dos meses, ya que consideran que la inflación absorbe el ingreso actual. Estiman que hay unas 1500 unidades registradas en el municipio Caroní, aunque no todas operan a diario ni están en condiciones óptimas.
