Rusia arrasa una escuela subterránea con una decena de bombas guiadas en Zaporiyia y causa 37 muertos civiles mientras buscan a decenas de sepultados. Un brutal ataque aéreo ejecutado por las fuerzas armadas de Rusia contra una escuela subterránea en la región de Zaporiyia dejó al menos 37 personas muertas mientras recibían cargamentos de ayuda humanitaria, este miércoles 4 de noviembre de 2026.
La Policía ucraniana presentó un actualizado balance de víctimas donde detalló la devastación que causó el bombardeo del pasado lunes, cuando una decena de artefactos explosivos de alta potencia impactaron de lleno sobre la estructura escolar fortificada.
El balance forense de las víctimas y las labores de rescate
Los voceros policiales que coordinan las tareas de remoción de escombros confirmaron el reconocimiento formal de apenas 12 de los cadáveres recuperados de los subterráneos.
En tal sentido, los equipos de emergencia estiman que alrededor de 38 ciudadanos adicionales permanecen atrapados en los compartimientos sepultados, desconociendo hasta el momento si alguno conserva signos vitales.
A este respecto, las autoridades médicas explicaron que la violencia del impacto impidió la identificación visual directa de varios de los restos mortales extraídos por las cuadrillas.
Aunado a esto, los peritos forenses desplegaron especialistas en análisis genético de ADN para cotejar las muestras biológicas con los familiares de los desaparecidos.
Asimismo, los funcionarios de la administración regional trabajan contrarreloj ante el temor fundado de que la cifra total de decesos continúe elevándose a medida que la maquinaria pesada abra paso en el refugio.
La potencia de las bombas FAB-3000 y la denuncia de Zelenski
El alcance destructivo del armamento pesado
Por otra parte, el gobernador ucraniano de la región de Zaporiyia, Iván Fédorov, precisó que la aviación invasora utilizó bombas aéreas del modelo FAB-3000 para pulverizar la instalación.
Dicho armamento militar dispone de un sistema autónomo de navegación guiada que posibilita el lanzamiento certero desde aviones de combate situados a decenas de kilómetros de la línea de contacto.
En consecuencia, portales especializados en temática bélica advierten que estos artefactos poseen una masa total de entre 1.200 y 1.400 kilos de peso altamente destructivo.
De igual manera, los mandos militares rusos suelen emplear tales proyectiles pesados para reventar fortificaciones de hormigón armado en la primera línea del frente.
Sin embargo, los pilotos rusos arrojaron esta carga masiva sobre núcleos urbanos cercanos a las trincheras, tal como sucedió en la localidad de Komishuvaja.
La reacción de la Presidencia de Ucrania
Por añadidura, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció a través de su cuenta en la red social X que el mando agresor disparó diez artefactos aéreos de forma sincronizada contra el colegio.
El jefe de Estado remarcó que las bombas barrieron tanto el recinto educativo como el refugio antiaéreo contiguo donde los vecinos aguardaban la distribución de víveres.
En tal sentido, el mandatario catalogó la acción castrense de «extremadamente terrorífica» y subrayó que este bombardeo figura entre los episodios más letales y desproporcionados de todo el conflicto armado.
Por otro lado, los directores regionales recordaron que los ingenieros edificaron la escuela bajo tierra tras el estallido de la guerra para garantizar la continuidad escolar en condiciones seguras.
Dicho complejo cumplía rigurosamente los estándares de protección civil vigentes, aunque sus muros jamás estuvieron calculados para soportar el embate repetido de bombas de demolición pesada al no constituir un blanco militar.
Con información de EFE
