Rodríguez defiende venta de petróleo a Estados Unidos como transacción “entre gobiernos independientes”. El presidente de la Asamblea Nacional venezolana (AN), Jorge Rodríguez, afirmó este jueves que la venta de petróleo a Estados Unidos anunciada por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) debe entenderse como una transacción comercial entre dos Gobiernos “legítimos e independientes”, y no como algo extraordinario ni atípico.
Rodríguez hizo estas declaraciones ante la prensa en el Palacio Federal Legislativo, sede del Parlamento, destacando que Venezuela “tiene más de cien años vendiéndole petróleo a Estados Unidos”, y que las relaciones energéticas entre ambos países son parte de una tradición de comercio de hidrocarburos.
El legislador explicó que el acuerdo en cuestión no es un cambio brusco en la política petrolera, sino un procedimiento que se desarrolla bajo esquemas similares a los que ya existen con empresas internacionales como Chevron, y que se basa en criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes. Esto ocurre tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, asegurando que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, en medio de la nueva etapa política y económica tras la captura de Nicolás Maduro.
Rodríguez defiende venta de petróleo a Estados Unidos como transacción “entre gobiernos independientes”
Por su parte, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, también defendió la cooperación energética con el mundo, indicando que Venezuela está abierta a relaciones energéticas donde todas las partes se beneficien y la cooperación económica esté formalizada mediante contratos comerciales claros. Señaló que el intercambio energético con Estados Unidos no es “extraordinario ni irregular”, sino parte de una agenda pragmática de recuperación económica, a pesar de las tensiones existentes entre ambos países.
Las declaraciones de Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez se producen luego de que la administración estadounidense comunicara a Caracas una serie de exigencias para la reactivación y comercialización de petróleo, incluyendo el fin de relaciones preferenciales con países como China, Rusia, Irán y Cuba como condición para permitir el acceso a mercados energéticos estadounidenses.
Este enfoque refleja un cambio pragmático en la política energética venezolana en medio de un periodo de alta presión internacional y reconfiguración de alianzas, con el objetivo declarado de garantizar ingresos, estabilidad y cooperación económica, en un momento de profunda transformación política para el país.
