Aumenta la vigilancia en Sucre tras bombardeos de EE. UU. a embarcaciones en el Caribe. El estado Sucre, en el noreste de Venezuela, registra un aumento notable de vigilancia y patrullajes desde que Estados Unidos inició una campaña de bombardeos contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas. La presión se ha intensificado desde septiembre, según reportaron residentes y un visitante reciente a Reuters.
Sucre, ubicado a pocos kilómetros de Trinidad y Tobago, fue el origen de varias de las más de 80 personas fallecidas en los ataques estadounidenses. La zona es una de las más pobres del país y depende en gran medida del empleo público y de actividades informales ligadas al comercio marítimo.
Familias intimidadas y ausencia de información oficial
Familiares de algunas víctimas, que pidieron anonimato, afirmaron que agentes del SEBIN y de la policía los visitaron tras los ataques. Indicaron que las autoridades registraron viviendas y les advirtieron evitar publicaciones sobre las muertes. Tampoco recibieron información oficial ni confirmación de investigaciones en curso.
Ni Washington ni Caracas han revelado la identidad de los fallecidos. Los cuerpos no han sido recuperados y las familias no han podido realizar funerales.
Aumenta la vigilancia en Sucre tras bombardeos de EE. UU. a embarcaciones en el Caribe
Residentes de Güiria señalaron que las patrullas aumentaron desde mediados de septiembre y se intensificaron tras el anuncio de ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Trinidad y Tobago. Testigos reportaron presencia de agentes del SEBIN, Fuerzas Armadas, DGCIM y Policía Nacional, junto con civiles vinculados a colectivos.
También se han instalado nuevos puntos de control y se registraron detenciones recientes. La actividad económica local, dependiente del comercio informal con Trinidad, se ha desacelerado. Los barcos dejaron de salir y el flujo comercial está prácticamente paralizado.
En Carúpano, un visitante reciente confirmó la instalación de un centro de comando de la DGCIM en Río Caribe y una mayor presencia de agentes encubiertos. Habitantes describieron un ambiente de cautela, silencio y vigilancia constante en las calles.
