Restaurar refinerías en el país exigiría una inversión de 20.000 millones de dólares en medio del deterioro de las plantas y el impacto de la catástrofe sísmica, según Reuters. La recuperación integral del sistema de refinación nacional requerirá una inyección financiera calculada en al menos 20.000 millones de dólares, según estimaciones del analista en materia energética Oswaldo Felizzola, proyección que coincide con la evaluación de otros especialistas consultados por la agencia Reuters.
Un informe periodístico de dicho medio expuso el grave nivel de abandono y la ausencia casi total de mantenimiento en las tres plantas refinadoras más importantes del país, dejando al descubierto los enormes obstáculos para reconstruir la infraestructura petrolera.
Oferta de inversiones, infraestructura crítica y deterioro en Amuay
Al respecto, el panorama contrasta con los pronunciamientos del mandatario estadounidense Donald Trump, quien planteó una propuesta de 100.000 millones de dólares en inversiones provenientes de corporaciones energéticas internacionales. Por consiguiente, aunque estas instalaciones resultan fundamentales para el suministro diario de los ciudadanos, analistas y directivos de la industria advierten que representan los activos con menor probabilidad de captar capitales extranjeros a corto plazo.
«Un operario de la refinería de Amuay —la más grande del país con capacidad de 645.000 barriles diarios— describió las áreas como desaliñadas y oxidadas, registrando piletas de desechos al límite e incesantes fugas en tuberías y válvulas».
Efectivamente, el personal técnico atribuye esta paralización operativa a un período prolongado de desinversión, averías mecánicas no atendidas y escasez de repuestos, factores que mantienen al Complejo de Refinación de Paraguaná operando con severas limitaciones. Por este motivo, la producción de gasolina y derivados se mantiene en cifras mínimas. Por otro lado, la emergencia provocada por los destructivos eventos telúricos de junio ha redirigido la atención prioritaria del Estado hacia otras áreas críticas.
Impacto de la catástrofe telúrica, prioridades del sector y contexto internacional
Prioridad en la reconstrucción y postergación de proyectos
Por lo tanto, la atención de la emergencia social provocada por los dos sismos —que dejaron más de 5.000 fallecidos y pérdidas materiales masivas— desplazó la ejecución de obras industriales. Por esa razón, Felizzola proyecta que cualquier desembolso significativo para el área de refinación quedará postergado al menos hasta 2027, dado que las decisiones gubernamentales del chavismo priorizan mantener los volúmenes de extracción de crudo.
«En este momento, la prioridad parece ser claramente la reconstrucción y hacer frente a toda la devastación que causaron los terremotos en todo el país».
Incentivos de capitales extranjeros y procesamiento exterior
Por otra parte, pese al interés manifestado este año por multinacionales y empresas energéticas estadounidenses tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el 3 de enero, los inversionistas no hallan incentivos comerciales suficientes para reparar las plantas locales. Ciertamente, los complejos refinadores del Golfo de México cuentan con la capacidad requerida para procesar el petróleo pesado venezolano sin necesidad de realizar grandes desembolsos en suelo nacional. No obstante, las autoridades intentan reestructurar la estrategia energética.
El diferimiento de las inversiones en el parque refinador mantendrá la presión sobre la distribución de combustibles a escala nacional durante los próximos años. Por lo tanto, el flujo de insumos dependerá de la evolución de la infraestructura de extracción y de los acuerdos de importación.
Con información de Reuters
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