Rescatistas en Cali desafían el paso de las horas y se niegan a usar maquinaria pesada para encontrar sobrevivientes tras el terremoto. A más de 72 horas de registrarse el sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado lunes, la cifra de víctimas fatales ascendió a 273 personas, mientras que 377 ciudadanos permanecen desaparecidos; sin embargo, los equipos de socorro se niegan a perder la fe y mantienen la búsqueda activa bajo los escombros. Sin duda, la urgencia del tiempo presiona las maniobras en las ciudades golpeadas. Por eso, las autoridades locales defienden el trabajo manual e intensivo de los brigadistas para priorizar la vida.
Rechazo al uso de maquinaria pesada, balance de víctimas y el impacto en Cali
Sobre la estrategia de rescate, el personero de Cali, Gerardo Mendoza, rechazó categóricamente que se ingrese maquinaria pesada a las edificaciones colapsadas en la capital del Valle del Cauca, uno de los departamentos más castigados por el evento telúrico. Además, el funcionario subrayó que la prioridad absoluta debe seguir siendo el rastreo de señales de vida.
«Mientras haya esperanza de vida me resisto a que se intervenga con maquinaria amarilla. Hay que seguir explorando, hay que seguir. Lo último que se puede perder es la fe. En medio de todo lo que nos entristece hoy, lo más importante es seguir luchando por encontrar personas con vida… Hasta el momento aún veo que hay minutos de silencio para escuchar algún mensaje», sostuvo Mendoza en entrevista con EFE.
En relación con el saldo del desastre, Cali registra al menos un centenar de muertos y decenas de estructuras residenciales y comerciales destruidas o con severos daños, panorama crítico que se replica en Pereira, capital de Risaralda. Asimismo, el reporte más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reflejó que la cifra de desaparecidos se redujo de 496 a 377 este jueves 13 de agosto, mientras que la cifra de fallecidos asciende a 273 y la atención a los heridos continúa en aumento.
Crisis habitacional, emergencia económica y el reto de la reconstrucción
Desalojos y afectaciones en la clase media
Por su parte, la Personería de Cali trabaja junto a la Alcaldía en la asistencia de los heridos y los damnificados que perdieron sus hogares. En este sentido, Mendoza advirtió que el desafío social apenas empieza al evaluar el impacto en las familias de clase media que quedaron en la calle o que enfrentarán el desalojo total de sus inmuebles dañados por el movimiento telúrico.
Fondo milagro y resiliencia urbana
Por otro lado, para responder a la magnitud de los destrozos, el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, decretó el estado de emergencia económica con el fin de constituir un «fondo milagro» destinado a financiar la reconstrucción de escuelas, hospitales, viviendas, vías y aeropuertos. Ciertamente, las autoridades confían en la resiliencia de la población para superar el embate financiero y social.
«Vamos a enfrentar una crisis económica, pero hay que ser positivos y de ello vamos a salir como ciudad resiliente, como una ciudad que tiene que encauzarse nuevamente en los caminos de la prosperidad», enfatizó el personero municipal.
Para cerrar, los rescatistas e instituciones se preparan para mantener los rastreos minuciosos en los puntos críticos de Cali y el resto de las zonas afectadas.
Con información de EFE
