Presidente de Guyana exhorta a Venezuela a acatar la futura sentencia de la CIJ sobre la pugna territorial tras el cruce diplomático en la ONU. Presidente de Guyana, Irfaan Ali, conminó este jueves 24 de septiembre de 2026 a las autoridades de Venezuela a someterse al dictamen definitivo que emitirá la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre el diferendo fronterizo por la Guayana Esequiba.
El mandatario caribeño aprovechó su tribuna ante el plenario de la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas para exigir que Caracas respete los compromisos suscritos bajo la Carta de la ONU.
Réplica inmediata a Caracas y la defensa de la vía judicial
El líder guyanés contestó de forma directa los planteamientos que formuló la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien un día antes reivindicó los derechos soberanos de su país sobre el área en disputa y priorizó el diálogo directo frente a los fallos de organismos externos:
Frente a esa postura, Ali planteó que solo una sentencia internacional garantizará la estabilidad regional:
«Aguardamos una nueva era de relaciones de vecindad en interés de nuestros pueblos, el desarrollo de nuestros países y la estabilidad y prosperidad de nuestra región».
En tal sentido, Georgetown insiste en que el tribunal con sede en los Países Bajos constituye la única instancia con validez legal para zanjar el reclamo sobre los casi 160.000 kilómetros cuadrados de territorio con cuantiosas reservas minerales e hidrocarburos.
Asimismo, el mandatario recordó que su administración acudió a la vía contenciosa tras agotar décadas de gestiones diplomáticas infructuosas:
«El recurso a la CIJ llegó tras decenios de esfuerzos para resolver la controversia bilateralmente, inclusive a través de una comisión mixta y los buenos oficios del secretario general de las Naciones Unidas. Con pleno respeto al derecho internacional, Guyana participó y alentó a Venezuela a participar en los procedimientos de la CIJ».
Aunado a esto, el dignatario denunció que su nación enfrentó reiteradas provocaciones a lo largo del tiempo mientras preservaba su apego a los canales pacíficos.
Choque histórico de tesis: 1899 frente a 1966
La validez del arbitraje de París
Por otra parte, Ali ratificó que su gobierno reconoce la vigencia irrestricta del Laudo Arbitral de París de 1899, instrumento que calificó como una delimitación completa, perfecta y definitiva de las fronteras compartidas.
En consecuencia, la demanda que Georgetown radicó en 2018 persigue que los magistrados de La Haya certifiquen la legalidad y el carácter de obligatorio cumplimiento de aquel fallo decimonónico.
La posición de Caracas y el Acuerdo de Ginebra
De igual manera, el Estado venezolano mantiene una posición diametralmente opuesta al impugnar la jurisdicción del organismo arbitral:
Caracas sostiene que el acuerdo nulo de 1899 carece de efectos jurídicos tras la denuncia formal que consignó la diplomacia venezolana en 1962.
Por añadidura, el Ejecutivo venezolano reafirma que cualquier desenlace legal debe fundamentarse estrictamente en el Acuerdo de Ginebra de 1966, mecanismo que contempla una solución práctica y mutuamente satisfactoria.
De hecho, durante las audiencias celebradas el pasado mes de mayo, la delegación venezolana ratificó que la controversia culminará únicamente a través de conversaciones directas sin la injerencia de jueces externos.
Con información de EFE
